La cuaresma en la iglesia y la liturgia

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 8 (1929 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 29 de agosto de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
La cuaresma en la iglesia y la liturgia

Desde los primeros siglos de la era cristiana, la Cuaresma en la Iglesia se refería al período litúrgico de cuarenta días en el que, desde el Miércoles de Ceniza hasta el Domingo de Resurrección, sin contar los domingos, los cristianos dedicaban tiempo al ayuno y a la renovación personal, en preparación para la celebración de los misteriospascuales de Jesucristo. Con este tiempo de ayuno y renovación, los cristianos han intentado solidarizarse con la realidad salvífica de la muerte y resurrección de Jesucristo.
Los cuarenta días de Cuaresma se refieren a la necesaria conversión que, como lo proclamaba Juan el Bautista en el desierto tenemos que realizar para entrar en el Reino de Dios, es decir, para poder vivir de acuerdo alverdadero sentido de nuestra vida, que no es otra cosa que la realización del plan de Dios para cada uno de nosotros y para el seres humano. Necesitamos el silencio y la austeridad purificadora del desierto para no confundir la voz de Dios y la gracia de su Reino con los ruidos tentadores y las apariencias del mundo sensual y materialista. Así pues, el tiempo cuaresmal es para los cristianos un tiempode preparación y purificación. Es un tiempo de gracia en que estamos llamados a despojarnos ante Dios de todo lo que no venga de Él. En otras palabras, los cuarenta días de Cuaresma constituyen la ocasión para prepararnos y disponernos para que Dios se nos revele y nos transforme, liberándonos de las cadenas que impiden nuestra plena maduración y crecimiento en la fe, y en nuestra misión comocristianos bautizados.



¿Por qué cuarenta días?
El significado teológico de la Cuaresma es muy rico. Su estructura de cuarentena conlleva un enfoque doctrinal peculiar. En efecto, cuando el ayuno se limitaba a dos días, como jueves santo o viernes santo —o una semana a lo sumo, como toda la semana santa—, esta praxis litúrgica podía justificarse simplemente por la tristeza de la Iglesiaante la ausencia del Esposo, o por el clima de ansiosa espera; mientras que el ayuno cuaresmal supone desde el principio unas connotaciones propias, impuestas por el significado simbólico del número cuarenta. En primer lugar, no debe pasarse por alto que toda la tradición occidental inicia la Cuaresma con la lectura del evangelio de las tentaciones de Jesús en el desierto: el período cuaresmalconstituye, pues, una experiencia de desierto, que al igual que en el caso del Señor, se prolonga durante cuarenta días. En la Cuaresma, la Iglesia vive un combate espiritual intenso, como tiempo de ayuno y de prueba. Así lo manifiestan también los cuarenta años de peregrinación del pueblo de Israel por el desierto de Sinaí. Otros simbolismos enriquecen el número cuarenta, como se advierte en elAntiguo y Nuevo Testamento. Así, la cuarentena evoca la idea de preparación: cuarenta días de Moisés y Elías previos al encuentro de Yahveh; cuarenta días empleados por Jonás para alcanzar la penitencia y el perdón; cuarenta días de ayuno de Jesús antes del comienzo de su ministerio público. La Cuaresma es un período de preparación para la celebración de las solemnidades pascuales: iniciacióncristiana y reconciliación de los penitentes.
 Por último, la tradición cristiana ha interpretado también el número cuarenta como expresión del tiempo de la vida presente, anticipo del mundo futuro. El Concilio Vaticano II (cfr. SC 109) ha señalado que la Cuaresma posee una doble dimensión, bautismal y penitencial, y ha subrayado su carácter de tiempo de preparación para la Pascua en un clima deatenta escucha a la Palabra de Dios y oración incesante.
La Liturgia
En la liturgia, la iglesia nunca nos permite perder la vista de la razón para la penitencia – para prepararnos por la unión con Cristo. Siempre la razón para la penitencia es para prepararnos por algo. El tiempo de Cristo en el desierto fue para preparar él mismo por su ministro. También san Pablo estaba en el desierto...
tracking img