La cuestion del hombre y la cuestion de dios

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Introducción

Lo que pretende alcanzar Juan Alfaro con este libro es llegar a la cuestión de Dios a partir del análisis existencial del hombre, de ahí el tema: “De la cuestión del hombre a la cuestión de Dios”.
El problema fundamental que se plantea el teólogo autor de la obra, es “sobre el ser del hombre (qué es el hombre), es decir, sobre el sentido de la existencia humana: ¿la vidahumana tiene o no tiene sentido? Y, si lo tiene, ¿cuál es su sentido último? Cuestión antropológica que responderá desde la filosofía antropológica. La segunda cuestión se pregunta sobre la noción misma de Dios y su existencia.”[1]
La tesis que maneja el autor es que la cuestión del hombre está en íntima relación con la cuestión de Dios, es decir, no están meramente yuxtapuestas. Mantieneprioridad noética (epistemología) en la cuestión sobre el hombre, de cuya respuesta depende que emerja o no emerja la cuestión de Dios (cf. 10).
El autor desarrolla en el primer capítulo la cuestión del hombre, el sentido de la cuestión y el sentido de la vida humana. De los capítulos dos al seis: somete a crítica las tres formas modernas de ateísmo: el nihilista, el marxista y el neopositivista;los cuales presenta a partir de los filósofos más representativos de estas corrientes. De los capítulos del siete al diez: el autor plantea sus propuestas sobre el tema del hombre en relación al mundo, a los otros, a la muerte, y a la historia, y sobre la cuestión de Dios tal y como emerge con estas relaciones. En el epílogo Alfaro analiza el método utilizado y hace una comparación a loanteriormente expuesto con su pensamiento y presenta sus conclusiones.
Tras la exposición del pensamiento de Alfaro, terminaré mi exposición con un breve balance valorativo de esta obra.

DE LA CUESTIÓN DEL HOMBRE A LA CUESTIÓN DE DIOS

Juan Alfaro, autor de la obra, inicia el primer capítulo planteando si es significativo en sí que el ser humano se cuestione sobre el sentido de su vida, locual es el paso previo para preguntarse qué es el hombre. Ante esto hace constar que el ser humano está en constante preguntar, es ontológico al ser humano, que genera la pregunta más interior a la vida que es la cuestión de qué soy yo(13-14). Los rasgos propios de esta pregunta los define Alfaro como “a) es antológicamente apriórica, es decir, estructura constitutiva de la existencia humana; b) esuna cuestión dirigida indivisiblemente a la inteligencia y a la libertad.” (271). Al enfrentar la cuestión de sí mismo, la conciencia autorreflexiva se encuentra que cada uno es el experimentante y el experimentado, así como el percatarse del desnivel insuperable entre lo que es, lo que hace y el deseo de realizarse hacia el futuro (cf. 15).
El ser humano al encarar su existencia advierte lafugacidad de la misma, se enfrenta al hecho de que el sentido de su vida no está en sí mismo, y que este fundamento debe ser externo y autofundante. En sentido continúa diciendo Alfaro: “El “por qué” y el “para qué” últimos de su vida constituyen al hombre como radical y el totalmente cuestionado, tanto en su inteligencia como en su libertad: está llamado, no sólo a conocerse a sí mismo, sinotambién a realizarse en sus decisiones libres…” (17).
Continúa diciéndonos el autor que el cuestionarse sobre el sentido de la vida es una cuestión común a todas las personas, y que no se debe olvidar que cuando se dice que la vida tiene sentido se refiere a las estructuras ontológicas que la hacen inteligible y que dar sentido a la vida es el compromiso inteligente y libre de realizar accionesque permitan asumir el sentido que la vida en sí tiene. (cf. 19).
Caracteriza Alfaro la cuestión del sentido de la vida humana como una estructura ontológica y apriórica en cada ser humano, y que además es trascendental porque supera toda otra aspiración humana y todas las acciones convergen en esta cuestión, lo que la configura como la inquietud radical (cf. 20-21).
Como ante la...
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