La culpa busca la pena

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  • Publicado : 15 de agosto de 2012
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LA CULPA BUSCA LA PENA,
Y
EL AGRAVIO LA VENGANZA
Ruiz de Alarcón

Personas que hablan en ella:
• Don SEBASTIÁN, galán • Don FERNANDO, galán • Don JUAN, galán
• Don DIEGO, viejo entrecano • Don ANTONIO, viejo anciano • MOTÍN, gracioso
• Doñ ANA, dama • INÉS, criada • Doña LUCRECIA, dama• JUANA, su criada
• Un CRIADO

ACTO PRIMERO
Salen doña LUCRECIA y JUANA, con mantos;
doña ANA e INÉS, de casa
ANA: Pues que tus plantas hermosas honran, Lucrecia, esta casa, o gran desdicha te mueve, o gran ventura me aguarda. Si esto supiera mi hermano, para abreviar las jornadas, alas fueran las espuelas, y pensamientos las alas.
LUCRECIA: ¡Ojalá, doña Ana mía, que de estofuese la causa o ya tu ventura sola, o ya sola mi desgracia! Disgustos dan ocasión a mi forzosa demanda, que son en mí ejecuciones, y que en sí son amenazas.
ANA: Declárate, si no quieres que me mate en la tardanza, tu pena y mi confusión.
LUCRECIA: Escucha, y preven, doña Ana, perdon a mis sentimientos, si no piedad a mis ansias; que para romper la nema de los secretos del alma, Da mi peligrodisculpa, y tu valor confïanza. Tres veces la sierra el mayo ha calzado de esmeraldas, y tres veces el enero la ha coronado de plata después que de mis favores sediento don Juan de Lara, bebiendo su llanto mismo, ha mitigado sus llamas, hasta que al fin su cuidado vigilante, su constancia invencible y su asistencia ocasión ya de mi infamia, merecieron mi piedad; que una breve gota de agua,repitiendo el golpe leve, la más dura peña labra. Llegaron a obligaciones mis favores... de palabras, digo; que nunca a las obras se arrojó mi confïanza; que no admite galanteo la que tiene sangre hidalga, sino para dar la manoa quien su favor alcanza; y así, como a ser su esposa mi pensamiento aspiraba, obligarle quise amante, no recatarle liviana. Es verdad que aunque las prendaa que puse en su amor máscaras fueron honestos favores y lícitas esperanzas, mis cuidados y los suyos las hicieron de importancia; que de hablar a su albedrío dieron motivo a la fama. De este venturoso estado seguro el amor gozaba, cuando entre sombras obscuras y entre conjeturas claras, en su tibieza empecé a conocer su mudanza; y viendo que yo no había dado a su rigor la causa, pues le obligaba constante cuando élmudable me agravia, imaginé que la luz de otra beldad le cegaba; que nacen los celos cuando nacen las desconfïanzas. Y así con esta sospecha, pretendiendo averiguarla, centinelas puse ocultas a sus ojos y a sus plantas. Supe que ellas te seguían, supe que ellos te miraban, que tus balcones contempla, que tus puertas idolatra. ¡Ay de mí! No sé si diga que supe también, doña Ana, que merece tus oídos,y tus favores alcanza... No lo digo, no lo creo; que fuera ofender a entrambas. A mí, porque si viviera creyéndolo, fuera infamia, y a ti por haber tan poco que aumentó a las lusitanas corrientes del Tejo el llanto de verte ausente las aguas. Que cuando apenas los nombres de las calles cortesanas puedes saber, cuanto más las noblezas de sus casas, te ofendiera si creyese que tan fácil confïabas,a crédito de los ojos, obligaciones del alma. Mas porque haber yo estimado su pensamiento es probanza de sus méritos contigo, el veneno y la triaca te doy juntos, pues te enseño, porque pises recatada, entre las flores el áspid de su condición ingrata. Y así por lo que te toca, te estará mejor, doña Ana, escarmentar advertida, que advertir escarmentada. Por lo que toca a don Juan, será en ti másdigna hazaña dar castigo a sus engaños que premio a sus esperanzas; y por lo que toca a mí, te mostrarás más humana que en hacerle venturoso, en no hacerme desdichada. Tres años ha que me obliga, dos meses ha que me agravia, dos meses ha que te sirve, tres años ha que me infama. Piensa, pues eres discreta, mira, pues naciste honrada, de mi opinión el peligro, de mi razón la ventaja, el despecho...
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