La dama del nilo

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Pauline Gedge

La Dama del Nilo

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Pauline Gedge

La Dama del Nilo

Emecé Editores Barcelona

Título original: Child of the Morning Traducción: Nora Watson (c) 1977 Paulme Gedge (c) 1992 Emecé Editores, 1992 Emecé Editores España S.A. Mallorca, 237 – 08008 barcelona – tel. 215 11 99 ISBN: 84–7888–166–2Depósito Legal: B–14.421–1997 11ª edición (4ª en cartoné) Printed in Spain Impresión: Romanyá–Valls, Pl. Verdaguer 1, Capellades, Barcelona

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Pauline Gedge

La Dama del Nilo

Para Airini, mi madre, y Lloyd, mi padre, con todo afecto.

Tengo una deuda de gratitud con el personal de la Biblioteca de la Universidad de Alberta, en Edmonton, por el excelente asesoramiento que me brindaron.Quisiera también expresar mi agradecimiento a los autores de las obras que he consultado, cuyo minucioso trabajo de investigación sobre el antiguo Egipto permitió que una neófita como yo escribiera este libro. Lo único que lamento es que la lista sea tan extensa que me impida nombrarlos a todos en forma individual.

Mis acciones han sido fruto del amor que le profeso a mi Padre Amón. He seguidosus designios para éste, mi primer jubileo. La excelencia de su Espíritu me volvió sabia, y me impidió descuidar ninguno sus deseos. Mi Majestad es prueba de que él es Divino. Todo lo hice siguiendo sus designios; fue él quien guió mis pasos. No llevé adelante ninguna empresa sin su beneplácito; fue siempre él quien me indicó el camino. Su santuario me quitó el sueño; no me aparté jamás de susdictados. Mi corazón se volvió prudente delante de mi Padre; y yo me dediqué de lleno a los asuntos que le eran más caros. No le di la espalda a la Ciudad del Soberano Señor de todos los Dioses sino que volví mi rostro hacia ella. Sé bien que Karnak es la morada de Dios sobre la tierra; del Augusto remontarse a los Orígenes.

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La Dama del Nilo

Del Ojo Celestial del SoberanoSeñor de todos los Dioses; el lugar atesora por él. Que ostenta su belleza y contiene a aquellos que lo siguen. Oración compuesta por el rey Hatshepsut 1, en ocasión de Su Jubileo.

PRÓLOGO
Se retiró temprano de los festejos, tras hacerle una seña a su esclava y deslizarse del salón casi sin que los demás lo advirtieran, mientras la comida seguía humeando sobre las pequeñas mesas doradas y lafragancia de las flores, diseminada por todo el recinto, la acompañaba como una nube invisible por el corredor flanqueado de columnas. A sus espaldas se oyó una oleada de repentinos aplausos cuando los músicos ocuparon sus lugares y comenzaron a interpretar una melodía de ritmo rápido y alegre, pero ella siguió su camino y Merire tuvo que correr para no quedar sus aposentos, no prestó atención alsaludo de su guardia, entró rápidamente a la alcoba y se quitó las sandalias con una sacudida de los pies. –Cierra las puertas –dijo. Merire le obedeció y luego escrutó con ojos cansados a su ama, tratando de evaluar el estado de ánimo en que se encontraba. Hatshepsut se dejó caer sobre la banqueta delante del espejo y le dijo: –Quítame todo esto. –Si, Majestad. Con sus manos hábiles levantó lapesada y trabajada peluca, le quitó el reluciente collar de oro y cornalina y despojé sus brazos de las campanilleantes pulseras. La habitación estaba agradablemente caldeada por dos braseros de carbón en cada rincón y las vacilantes llamas de las lámparas apenas alcanzaban a turbar la penumbra. Hatshepsut permaneció de pie mientras Merire soltaba los lazos de la sutil túnica de lino y se laquitaba. Luego vertió en un recipiente agua caliente y perfumada y comenzó a lavarle el kohol que rodeaba sus ojos oscuros y la roja alheña de las plantas de los pies y de las palmas de las manos. La mujer de más edad siguió contemplándose en las bruñidas profundidades del enorme espejo de cobre. Cuando Merire terminó su tarea, Hatshepsut se acercó a la cabecera del lecho y se apoyó contra él, con los...
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