La desnacionalización y el capital extranjero como métodos de usurpación.

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  • Publicado : 2 de mayo de 2010
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Autor: Carlos González.

Dueños de la tierra donde nos ha tocado nacer; no lo es mi padre, ni mi madre, mucho menos la familia de la que desciendo. La tierra es dueña de sí misma, y de nadie más. Tierra que controla mi sustento. Si ofrezco el tributo hermoso del cuidado, ella ofrece frutos desde su matriz, que calman el hambre que los autoproclamados dueños de la tierra producen con su avariciasin límites. Esa avaricia que consume la vida del más miserable nacido en la tierra prospera. Aquel que nació donde la mirada avara no se despega, ni quita su mano aplastante sobre los hijos de los sumisos. Esos mismos sumisos que alimentan al poder del opresor.

Esos mismos autoproclamados dueños de la tierra, beben de la sangre del que ha nacido ahí, del que no tiene escapatoria de surealidad, ni sus hijos escapan de su desgracia, todo por nacer donde la tierra es grata y hermosa, donde los frutos que se cultivan son hermosos. Lo que es más llamativo para ellos, no es el fruto que da, si no el tributo a pagar. Un pequeño precio a pagar por aquel que se adueñó bruscamente de la tierra. La tierra agradece tanto con las lágrimas de dolor, por el sudor del que la trabaja, por el llantodel niño hambriento y de la madre desdichada. Tierra que se alimenta de la sangre del que cayó, y espera con ansias al que caerá. Un pago hermoso y barato.

Una vida en una patria, es ahí donde se puede encerrar a cientos de personas, es la cárcel que aprisiona a millones, el frasco que traga vidas. Es el negocio más rentable que existe mundialmente, un negocio tan cambiante que no sabes quiénserá el nuevo autoproclamado dueño de mañana, el carcelero de tu patria. Es seguro que el nuevo dueño goza de la libertad de haber nacido en una tierra que no se alimenta de sangre, ni dolor, una tierra que cosecha hombres hambrientos, que su único menú tiene como plato principal al desdichado miserable.

Con poder, tienes derechos, un poder tan sorprendente que otorga título de dueño de latierra, te da el control de los nacidos en esa tierra, te da el poder de ser carcelero y no un

prisionero de la miseria, te da el poder de usar al hombre como sacrificio. Ese poder tan llamativo y sorprendente es llamado capital, es tan asombroso, pero a la vez tan adictivo que se desea más y más. Pero no hay problema alguno, los que padecen de esa adicción, no es el adicto, sino más bien susubordinado, el que fue comprado una vez con ese mismo poder.

Mi patria, mi amada patria, no es más que un negocio abundante del que no vive en ella, un negocio tan prospero que da muchos beneficios por el sudor de mi padre, por la desesperación de mi madre, por la furia de mi cuerpo y el llanto de mi hermano, no es más mi patria, nunca fue mi patria y nunca podré llamarla patria mía, ya que mi patriaes pertenencia del capital, y al parecer mi patria no es más que una prostituta, que se vende al que mejor paga, pero veamos que es muy generosa y entrega de sí el 100%, y lo que es más bello aún, es que no discrimina el origen del capital, hermosa la prostituta de mi patria, tan noble de buen corazón. Fiel únicamente al capital.

No es culpa de mi patria ser una prostituta, es culpa de quienla administra mal, del que solo se mueve si puede obtener un mayor capital, del que da la promesa de la riqueza y del tonto que la acepta, de esos es la culpa de que mi gente sufra la agonía del trabajo en exceso y de la mala paga, de que la tierra en la que nací, vomite ahora frutos venenosos y epidemias agonizantes. Es culpa de ellos que mi gente sea en su mayoría analfabeta y crédula de promesasfalsas, mirada cándida la de mi gente que no se borra ni con el dolor de siglos.

Una mirada que solo ve lo bueno de las cosas y no aspira a mejorar su existencia desquiciada, esa mirada que los mantiene controlados por el capital extranjero, que aparentemente tiene más peso que el capital nacional. ¿Es acaso que la sangre de otro lugar vale menos que la sangre de mi patria? Deduzco que tal...
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