La era del acceso

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Jeremy Rifkin

La era del acceso
La revolución de la nueva economía

Paidós
2000

Sumario

Primera parte
La nueva frontera del capitalismo
1. La entrada a la era del acceso
2. Cuando los mercados dejan paso a las redes
3. La economía ingrávida
4. La monopolización de las ideas
5. Todo es un servicio
6. La mercantilización de las relaciones humanas
7. Elacceso como estilo de vida

Segunda parte
La privatización de los bienes culturales públicos
8. La nueva cultura del capitalismo
9. La explotación del paisaje cultural
1O. Un estadio posmoderno
11. Los conectados y los desconectados
12. Hacia una ecología de la cultura y el capitalismo

Primera parte
La nueva frontera del capitalismo

1. La entrada a la era del acceso

El papel dela propiedad está cambiando radicalmente. Las consecuencias para la sociedad son enormes y de gran alcance. La propiedad y los mercados eran prácticamente sinónimos durante toda la edad moderna. De hecho la economía capitalista se fundó precisamente sobre la idea del intercambio de propiedad en el mercado. La palabra mercado apareció por vez primera en la lengua inglesa durante el siglo XII y hacíareferencia al espacio físico establecido de manera precisa para que vendedores y compradores intercambiaran bienes y ganado. A finales del siglo XVIII el término ya se había desligado de cualquier tipo de referencia física y se utilizaba para describir el proceso abstracto de comprar y vender cosas.(1) Es tan enorme la parte del mundo que conocemos que está vinculada al proceso de vender ycomprar cosas en el mercado que no podemos imaginar ninguna otra manera de estructurar los asuntos humanos. El mercado es una fuerza omnipresente en nuestras vidas. Todos estamos profundamente afectados por sus caprichos y vaivenes. Su bonanza se transforma en nuestro bienestar. Si los mercados marchan bien, estamos de buen ánimo. Si se debilitan, nos desesperamos. El mercado es nuestro guía y consejeroy a veces es la ruina de nuestra existencia.
Algunos de nuestros primeros tropiezos es muy probable que se hayan producido en el mercado. Qué jovencito no se ha acercado llevado por la curiosidad al escaparate de una tienda y preguntado con timidez: «¿Cuánto vale eso?». Desde muy pronto aprendemos que prácticamente todo tiene un precio y que todo se vende. Cuando nos hacemos mayores entramos enel lado oscuro del mercado con el aviso caveat emptor, «comprador, cuidado».Vivimos según las reglas de la mano invisible del mercado y continuamente ajustamos nuestras vidas al objetivo de comprar barato y vender caro. Aprendemos que adquirir y acumular propiedades es una parte integral de nuestra vida terrenal y que, al menos en cierta medida, lo que somos es reflejo de lo que poseemos. Lasmismas nociones sobre la forma en que funciona el mundo se sustentan en buena medida en lo que llegarnos a considerar como el afán primordial de intercambiar bienes con otros y convertirnos en miembros de la sociedad que poseen propiedades.
Aceptamos el mercado con una devoción inquebrantable. Elogiamos sus bondades y criticamos a sus detractores. ¿Quién no ha defendido apasionadamente en algunaocasión las virtudes de la propiedad y del mercado? Las ideas referidas a la libertad individual, a los derechos inalienables y al contrato social son figuraciones de esta indivisible y esencial convención social.
En nuestro tiempo se están empezando a desintegrar los fundamentos de la vida moderna. Las instituciones que en cierto momento estimularon a los hombres a entrar en conflictos ideológicos,revoluciones y guerras se ven lentamente enterradas por el despertar de una nueva constelación de realidades económicas que están contribuyendo a que la sociedad reconsidere los tipos de vínculos y fronteras que definirán las relaciones humanas en el siglo venidero.
En esta nueva era, los mercados van dejando sitio a las redes y el acceso sustituye cada vez más a la propiedad. Las empresas y...
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