La era del imperio

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  • Publicado : 28 de febrero de 2012
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Gabriel Pinillos º
El servicio de televisión era escaso, apenas se podía observar el resumen del partido de la semana en Brasil a través de “Fútbol, el mejor espectáculo del mundo”, conducido porAlberto Piedrahíta, y tal vez el juego del Colonia en Alemania a través de Señal Colombia, relatado por Andrés Salcedo.
En ese entonces, en materia de fútbol colombiano, no había más remedio quecreerles a Hernán Peláez, Javier Hernández y a Esteban Jaramillo, en sus programas radiales, quienes hacían suponer que el fútbol era una fiesta, fácil de entender y emocionante.
Cómo olvidar los cantos degol en la voz de ‘El Emperador’ Marco Antonio Bustos (q.e.p.d), William Vinasco, Hernando Perdomo Ch., Jorge Eliécer Campuzano, Édgar Perea, Paché Andrade o El Mundialista Sergio Ramírez.
Perotambién estaban Iván Mejía y Carlos Antonio Vélez, insultándose entre ellos, y otros a través de los micrófonos, al mejor estilo de Chávez en ‘Aló presidente’, hábitos que no han cambiado y forman parte deun estilo que no comparto. Eso sí, tenían algo en común, se creyeron dueños de la verdad.
Durante décadas, muchos periodistas que se atrevieron a debatir las “verdades” de estos dos personajes fueronridiculizados y menospreciados, su credibilidad fue arrastrada por el suelo.
Hoy, somos nosotros, la nueva generación logrando validar, por las marcadas diferencias, a la nuestra como una corrientenueva que, con argumentos, sin insultos, sin creerse dueña de la verdad, entiende que el fútbol es mucho más que 22 personas detrás de un balón, pero no es una ciencia. Una corriente que ofrece, sinmayores pretensiones, pero con preparación, alternativas nuevas, sin necesidad de desconocer a nadie, incluso a Vélez o a Mejía, quienes sin duda tienen lo suyo.
Gracias señores, haber estudiado esto, me convence más de que quiero ver el fútbol y compartirlo como mandan las reglas del periodismo. Pero también hacerlo como hincha, porque aceptar ser fanático de mi equipo sólo me hace más...
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