La espera

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 3 (554 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 6 de diciembre de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
Como no contestó, una
Como no contestó, una mano cálida la sacudió por las rodillas. Entonces gruñó:
—Vete a dormir y déjame tranquila.
Pero la mano se alargó en una caricia. Josefina se indignó.—¿Te has quedado a dormir para eso? Se van a dar cuenta, ¡vete!
La otra se tendió en la cama con medio cuerpo sobre Josefina, cuyos músculos se contrajeron defensivamente.
—¡Déjame! Te digo, Lucía,que me dejes.
Lucía rió en sordina.
—Eres cobarde, pero estás loca por abandonarte a las caricias de mis manos.
—Baja la voz, te van a oír... No es verdad, ¡lárgate!
Josefina se revolvió en lacama. Todo aquello era nauseabundo. Al sentir los labios carnosos sobre su vientre tuvo un acceso de ira. Con los dedos furiosos tirando de los cabellos de Lucía para desprendérsela de encima, dijoamenazante:
—Si no te largas ahora mismo, grito. ¿Me oyes? Voy a gritar con todas mis fuerzas.
—No lo harás... Tú le temes demasiado al ridículo para armar un escándalo —se burló la otra—. Tamaña carapondrían tus hermanos si te vieran en cueros...
Volvió a reír echándole a la cara su aliento de tabaco. Tenía formas hombrunas, casi corpulentas. Comprendiendo que en semejante forcejeo llevaba las deperder, Josefina se inmovilizó de repente, un nudo en cada fibra. La mujer se sintió aliviada y comenzó a acariciarla ávidamente, a restregarse, a besarla. De pronto, se detuvo:
—¿Qué te pasa?¿Estás muerta?... Tonta, no sabes lo que te pierdes... O es que... Habla ¡Hay un hombre en todo esto! ¡Idiota!
En el apartamento de enfrente hicieron luz. El hueco de la ventana se recortó luminoso sobre lapared detrás de la cama. Lucía murmuró ásperamente:
—Mira lo que has hecho. La vieja María nos ha oído... Esa maldita nunca duerme.
Luego, dulcificando la voz, agregó:
—¿De verdad no quieres queduerma contigo? Un hombre no es mejor, Josefina, créeme.
En el cuadro de luz de la pared apareció la sombra de una cabeza. Llena de susto, la joven replicó desfalleciente:
—Oh, por favor...
—Sí,...
tracking img