La estética en el franquismo

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 32 (7752 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 18 de noviembre de 2009
Leer documento completo
Vista previa del texto
LA ESTÉTICA DE LOS AÑOS DE PIEDRA FORMAS Y PENSAMIENTOS PARA UNA ÉPOCA

Algunos países comparten el destino del corredor de fondo que ha quedado descolgado en algún momento de la carrera. Viniendo desde atrás, siempre remontando, se acerca con sufrimiento al grupo destacado. Sin embargo, cuando está cerca de alcanzarlo, un cambio de ritmo inesperado, un tropiezo, una caída le aleja otra vez.Después de Carlos I, la historia de España es una sucesión de desfallecimientos, laboriosas recuperaciones y fatalidades. El reinado de Fernando VII, por ejemplo, supuso un inesperado traspiés que la alejó de la revolución liberal e ilustrada que en Europa se estaba gestando y la hizo entrar en la larga recta de la modernidad con el pie cambiado: había que recuperar de nuevo. Los sarcasmos deQuevedo, la negrura del último Goya, la ironía de Larra y los esperpentos de Valle reflejan, en diferentes momentos, los gritos de la lucidez hastiada de ver repetidamente las ocasiones perdidas, la racionalidad saqueada. …Y pese a todo remontamos. Después del esfuerzo amargo de las gentes del 98 –tan conscientes ellos de su aislamiento– una joven y excepcional generación estaba en condiciones dealcanzar la vanguardia europea en la mayoría de las artes. Lorca, Dalí, Buñuel… y tantos otros. En pocas ocasiones anteriores habían coincidido tanto talento y entusiasmo. Pero el infortunio no cesó; el rebrote de la irracionalidad la mutiló de un zarpazo. En su libro El asalto a la razón, György Lukács analizó, con desigual acierto, las obras de aquellos pensadores en las que los fascismos europeosinstalarían su guarida ideológica. España jamás gozó de filósofos de la talla de algunos de los que allí son mencionados –Schopenhauer, Nietzsche–, pero sí tuvo epígonos mediocres que los parasitaron y en muchos casos malinterpretaron. Y sobre todo, era pródiga en gentes más inclinadas al dogma que al matiz, a las proclamas salvíficas que a salvaguardar la vida, a cortar de un tajo el intrincado nudode la convivencia que a desenredarlo de forma paciente y reflexiva. El desenlace no se hizo esperar: estalló la guerra. Y durante los periodos de guerra –ya se sabe– toda argumentación es proscrita en beneficio de la consigna; la verdad es subversiva y las llamadas a la cordura son tildadas de traición y cobardía. El abismo de irracionalidad que se abrió con la Guerra civil española resultó detal magnitud que

tardó varias décadas en ser subsanado. Como afirma Manuel Vázquez Montalbán, «la larga marcha de la cultura española desde el año 39 hasta el año 78, es, de hecho, la larga marcha de la reconstrucción de la razón y del forjar esa ciudad democrática utilizada en un sentido metafórico». 1 Sin embargo, en el ámbito intelectual y estético, no se produjo ningún avance en larecuperación de la racionalidad durante la inmediata postguerra. Antes, al contrario, en los primeros años del franquismo, de la mano de los falangistas, hubo un intento de adaptar las estéticas de los fascismos europeos a la idiosincrasia patria, esto es, a las características esenciales que atribuían al pueblo español. Siguiendo la estela de las tesis de Spengler sobre la supuesta decadencia deOccidente, los ideólogos de la Falange venían lamentando desde antaño la propagación del materialismo y del relativismo que, a su juicio, habían embrutecido al ser humano en las democracias liberales. Así, ya en 1932, en plena República, Giménez Caballero escribía, en su Genio de España: «El arte se ha descompuesto, como el hombre. La pintura se ha roto. El verso se ha roto. La filosofía se ha roto. LaFísica (la Natura) se ha roto. Todo es relatividad, fenomenologismo, atomística, greguería; vida de los sueños, de las larvas. ¿Y el hombre donde está? Ese es, ese, el drama de lo moderno. El drama del humanismo». Para la superar este decadentismo cultural se precisaban valores trascendentes. Frente al Genio de Occidente que sitúa «el Hombre sobre Dios. Independencia del hombre con respecto del...
tracking img