La etica del desinteres

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LA ÉTICA DEL DESINTERÉS 
  Por Antonio Caso
 (Ensayo de Antonio Caso perteneciente a su obra La existencia como economía, como desinterés y como caridad)
   Lo que se destruye a su mismo por sí propia naturaleza no puede ser fin en sí. Lo que, como la vida, es esfuerzo de conquista que termina en el fracaso de toda individualidad que lo intenta, lejos de poderse considerar como término ideal,lejos de poderse erigir en final de la existencia, es la demostración de su propia inanidad. Conquistar, se dice; ¿para qué conquistar? Triunfar del medio del semejante, ¿para qué tales triunfos efímeros? Reproducirse, crecer discontinuamente, ¿para qué crecer de tal suerte, engendrando nuevos seres que, a su vez, habrán de crecer y reproducirse? Morir..., ¿para qué tal desenlace funesto yprecioso de un equilibrio móvil que al fin termina en el aniquilamiento de la individualidad?...
 Se dirá: mas, si el individuo es perecedero, la especie, en cambio, no lo es; y para ella será la victoria final. Si el individualismo anarquista no implica un fin en si, por lo perecedero y efímero de la individualidad biológica, el humanitarismo, la religión de la especie, al amor a la posteridad remota yfeliz, amor filial a nuestros descendientes, mejores que nosotros, son ideales y sentimientos nobles, justificables, como fines en sí. Consagrándonos a su triunfo, haremos que la vidas venza las miserias anejas a la contingencia de la individualidad; amaremos a Dios, como Comte: "en el conjunto de los seres humanos progresivos".
  Mas, en primer lugar, habrá que responder, la especie no es sinouna colección de individuos, nada más; la propia miseria muchas veces, y en muchos, miserables; la propia avidez muchas veces ávida; el propio dolor, esto sobre todo, el propio dolor, y la muerte. La humanidad siempre estará formada de hombres. Por ende, el cortejo de necesidades, de funciones, de reproducciones y vicisitudes sin cuento ni sentido, renacerá perpetuamente. ¿Por qué entonces, si undolor que cesa pronto es malo como dolor, y se confiesa, se cree bueno un dolor que no termina, una lamentación reiterada inmensamente, como el clamor bíblico de los trenos de Jeremías o el coro monótono y terrible de una tragedia de Esquilo, capaz de llenar el infinito?
   Además, la humanidad no va ninguna victoria final. El hombre es hoy tan miserable y tan grande como lo fue siempre; sisufrir es un mal, sufrir muchos males no puede ser la circunstancia atenuante.
  El progreso (pro, hacia adelante, y gressus, marcha), no puede afirmarse como ley de la humanidad. Progresamos, si lo hacemos realmente, en los siguientes órdenes: el físico, el moral, el intelectual y el estético. El progreso físico no existe. ¿Qué hombre contemporáneo se equipara en la belleza de su forma a los noblesatletas de los juegos seculares de Grecia? Nuestros sentidos son de indudable inferioridad comparados con los acuciosos y perfecto del salvaje. No existe un progreso físico, sino diverso estados progresivos, en diferentes tiempo y lugares de la historia.
  Como el animismo ingenuo de los primitivos, admiro y endioso a las bestias, en razón de la superioridad física de muchos animales sobre elhombre (sentido en el cual hubo de efectuarse la proyección de la conciencia que, según Wund, crea el mito), así los modernos han endiosado a los púgiles griegos, y deberían endiosar a los salvajes membrudos y brutales.
  Moralmente, somos tan inferiores como siempre. Progresan los sistemas, las instituciones que pretenden vencer el mal con la violencia o la persuasión; pero el sentido, laconcienciamoral, no progresa. Hoy es tan mal y tan buen la humanidad como el primer día. Somos más hábiles, quizás, para engañarnos, pero no más buenos; y si algunas virtudes prosperan y algunos vicios declinan, otras virtudes se ahuyentan y nuevos vicios medran.
  El arte no progresa. Toda escuela es la imitación regresiva de un maestro genial. El genio en el arte siempre ha estado en el pasado; aun...
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