La familia y la religion

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  • Publicado : 29 de noviembre de 2009
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La Religión en la Familia.-

 
Me fue mostrada la posición elevada e importante que los hijos de Dios deben ocupar. Son la sal de la tierra y la luz del mundo, y deben andar como Cristo anduvo. Saldrán vencedores de la gran tribulación. El tiempo actual es un tiempo de guerra y prueba. Nuestro Salvador dice en Apocalipsis 3: 21: "Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mitrono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono." La recompensa no se da a todos los que profesan seguir a Cristo, sino a los que vencen como él venció. Debemos estudiar la vida de Cristo, y aprender lo que significa confesarle delante del mundo.
A fin de confesar a Cristo, debemos tenerlo en nosotros. Nadie puede confesar verdaderamente a Cristo a menos que posea el ánimoy el espíritu de Cristo. Si la forma de piedad, o el reconocimiento de la verdad fuesen siempre una confesión de Cristo, podríamos decir: "Ancho es el camino que conduce a la vida, y muchos son lo que lo hallan." Debemos comprender lo que significa confesar a Cristo, y en qué le negamos. Puede suceder que nuestros labios confiesen a Cristo, y que nuestras obras lo nieguen. Los frutos delEspíritu, manifestados en la vida, son una confesión de Cristo. Si lo hemos abandonado todo por Cristo, nuestra vida será humilde, nuestra conversión santa y nuestra conducta intachable. La poderosa y purificadora influencia de la verdad en el alma, y el carácter de Cristo manifestado en la vida, son una confesión de Cristo. Si se ha sembrado en nuestro corazón las palabras de vida eterna, el fruto serájusticia y paz. Podemos negar a Cristo en nuestra vida entregándonos al amor de la comodidad y del yo, bromeando y buscando los honores del mundo.
Podemos negarle en nuestro aspecto exterior, conformándonos al mundo, o mediante un porte orgulloso o atavíos costosos. Únicamente por la vigilancia constante y tenaz y la oración perseverante y casi incesante podremos manifestar en nuestra vida elcarácter de Cristo y la influencia santificadora de la verdad. Muchos ahuyentan a Cristo de sus familias por abrigar un espíritu impaciente y apasionado. Los tales deben vencerse en este respecto.
Me fue presentado el actual debilitamiento de la familia humana. Cada generación se ha estado debilitando más y la enfermedad, bajo todas sus formas, aflige a la especie humana. Miles de pobresmortales, con cuerpos enfermizos, deformados, con nervios destrozados y mentes sombrías, arrastran una mísera existencia. El poder de Satanás sobre la familia humana aumenta. Si el Señor no viniese pronto a quebrantar su poder, la tierra quedaría despoblada antes de mucho.
Se me reveló que el poder de Satanás se ejerce especialmente sobre los hijos de Dios. Muchos me fueron presentados enuna condición de duda y desesperación. Las enfermedades del cuerpo afectan la mente. Un enemigo astuto y poderoso acompaña nuestros pasos, y dedica su fuerza y habilidad a tratar de apartarnos del camino recto. Y demasiado a menudo sucede que los hijos de Dios no están en guardia y por lo tanto, ignoran sus designios. Satanás obra por los medios que mejor le permiten ocultarse, y a menudoalcanza su objeto.
Ciertos hermanos han invertido recursos en derechos de patentes y otras empresas, y han inducido a interesarse por estas cosas a otros que no pueden soportar la perplejidad y el cuidad de tales negocios. Sus mentes ansiosas y recargadas afectan gravemente sus cuerpos ya enfermizos y ceden al abatimiento, el cual crece hasta llegar a la desesperación. Pierden toda confianzaen sí mismos, piensan que Dios los ha abandonado y no se atreven a creer que será misericordioso con ellos. Estas pobres almas no serán dejadas bajo el dominio de Satanás. Se abrirán paso a través de la lobreguez, volverán a aferrar su fe temblorosa a las promesas de Dios; él las librará, trocará su pesar y tristeza en paz y alegría. Pero se me mostró que los tales deben aprender, por las...
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