La filosofia y el cristianismo

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SEGUNDA UNIDAD DIDÁCTICA

LA EDAD MEDIA: LA RELACIÓN RAZÓN-FE EN LA PATRÍSTICA Y EN LA ESCOLÁSTICA Y SUS ANTECEDENTES PAULINOS

1.-Marco introductorio

Por “Edad Media”, que en clases anteriores fue dividida bimembremente en “Patrística” y “Escolástica”, entendemos aquí el período comprendido entre la aparición del cristianismo y la desaparición del último de los filósofos de laEscolástica: Francisco Suárez (muerto en 1617). La historia del encuentro del cristianismo (y de sus posteriores relaciones) con la filosofía está llena de contrastes. Su principal problema radica, sin duda, en establecer una vinculación entre fe y razón, derivándose de sus implicaciones un itinerario histórico no exento de roces, antítesis y negaciones.

Debe afirmarse, de entrada, que el cristianismo noes, esencialmente considerado, un movimiento o sistema filosófico y, por ende, tampoco un conjunto de doctrinas racionales sobre el mundo, el hombre y Dios. Se fundamenta, más bien, en una teología revelada y, consiguientemente, da por aceptada la creencia en la existencia de Dios y, sobre todo, la fe en su “Revelación”, contenida de manera especial en el Nuevo Testamento (4 Evangelios, Hechosde los Apóstoles, Apocalipsis y Epístolas de San Pablo y de otros apóstoles). Los textos de la teología cristiana no pretenden constituirse en testimonios científicos o en relatos que puedan ser contrastados empíricamente, sino que se son, ante todo, mensajes soteriológicos. Debido a ello, puede calificarse al cristianismo como una religión de salvación. Galileo Galilei expresó lo anterior demanera muy elocuente: “En la Biblia no se nos enseña cómo está hecho el cielo, sino que se nos muestra el camino para ir hacia él”.

Aun cuando los contenidos de su doctrina sean importantes, la teología cristiana propone como modelo central a una persona: Jesucristo; de ahí que, más que un acoplamiento o adecuación a determinadas verdades reveladas, el cristiano tiene que guiarse por la“imitación de Cristo”. Este cristocentrismo está, sin embargo, investido de un componente ontológico que la razón humana no aplica a los seres humanos: Jesucristo es Dios para el cristianismo y, por ello, pudo decir de sí mismo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6). La religión cristiana, en consecuencia, se basa en una confianza (fides est fiducia) en la persona de Cristo y en su palabra,siendo Cristo el único ser en el que la palabra y la persona coinciden: “Y la palabra era Dios” (Jn, 1,1). En efecto, el mismo Jesucristo se encarga de convertir a su mensaje en doctrina imperecedera y de hacer portadora de verdad eterna a su “palabra”: “Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mt 24,35).

Este lenguaje jamás fue pronunciado por ningún filósofo y, derivadamente,ningún filósofo exigió que su doctrina se convirtiese en “fe” y en “adhesión” a su persona. En este sentido, no cabe en el cristianismo ninguna etapa escéptica, tal como exigía J. Ortega y Gasset para que se produjese la filosofía. La teología cristiana está “llena” de proposiciones sobre Dios, el mundo y el hombre, pero se trata de proposiciones que no tienen como fuente de nacimiento a la razónhumana y, por consiguiente, tampoco pueden ser declaradas stricto sensu como “proposiciones filósoficas”. Desde esta perspectiva, el cristianismo no es una “teología filosófica” y, por lo mismo, no caben en él las posiciones ateas ni agnósticas.

El auténtico problema de la denominada “filosofía cristiana” estriba, más bien, en un “teísmo” que se extiende no solamente al problema de Dios sinoal de la compleja relación establecida entre la “fe” y la “razón”. Se trata, pues, de responder a una cuestión que se deriva del mensaje proselitista de la religión cristiana. En palabras del mismo Jesucristo: “Id y haced discípulos a todos los pueblos; …y enseñadles a observar todo cuanto yo os he mandado” (Mt, 28-18). ¿Cómo establecer un diálogo entre las verdades de la fe y de la moral...
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