La fotografía actual

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  • Publicado : 30 de noviembre de 2010
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Cumplidos los fastos conmemorativos del siglo y medio de existencia de la fotografía, resuelta, al parecer, la cuestión de la historicidad de la fotografía por los procedimientos habituales, el historiador deja paso al crítico para que, división de trabajo obliga, resuelva al instante aquello de lo que más tarde, desde la buena distancia, él se ocupará: la fotografía del momento. Si para elhistoriador la fotografía del momento es la fotografía del pasado, para el crítico la cuestión consiste en rescatar del flujo incesante de la historia lo que legítimamente reclama el título de lo nuevo, y precisar su sentido inmanente. Pero, ¿es posible separar de algún modo crítica e historia? Fotografía del pasado y fotografía del momento, si es que estas expresiones poseen algún sentido, sonconceptos recíprocamente determinados por la historia. Si el campo de ejercicio de la crítica se inaugura con la ruptura del arte moderno con la tradición (su "naturaleza"), y si, en efecto, lo nuevo no puede juzgarse con la medida de lo viejo, no es menos cierto también que "el proceso que conduce a la obra de arte hasta su concepto inmanente y sin atender a ideas universales no se desvela teóricamentehasta que en la historia del arte empieza a vacilar su propio sentido y con el concepto tradicional." De aquí, y como se verá, el problema de la crítica de la fotografía, el problema de la actualidad de la fotografía, se convierte en el problema de la historia de la fotografía. Y este problema no es otro que el del esclarecimiento de la ruptura histórica que la fotografía establece en su origen.Así, la pregunta por la actualidad de la fotografía se convierte en la pregunta por su envejecimiento.
Lo habitual, las excepciones son muy escasas, es presentar la historia de la fotografía como una sucesión progresiva de conquistas, cuyo último objetivo consistiría en la negación de su origen, de su pecado original: el haber nacido joven. Arte joven, con los años alcanzaría su edad dorada. Ya sesabe... la juventud es una enfermedad que se cura con los años. Así, paradójicamente, el envejecimiento de la fotografía se convierte en la condición de posibilidad de la fotografía actual. Pero hay algo de cierto en todo esto: el reconocimiento de que la fotografía está en el origen afectada de una negatividad constitutiva: la irremediable debilidad de lo que nace con signo de una radicalmodernidad. Digámoslo rápidamente: la modernidad de la fotografía, radical en su origen, consiste en la idea, en palabras de Daguerre, de un arte sin artista. Una intuición reveladora, no suficientemente esclarecida todavía, de que "la impotencia en que ha sumido al sujeto la tecnología desatada por el mismo ha sido recibida en la conciencia, se ha convertido en programa". En pocas palabras, el programade la modernidad, y en este sentido, en este preciso sentido todo el arte verdaderamente moderno, como quería Walter Benjamin, debe ser entendido como fotografía.

Nada escapa a lo moderno: cuando aparece lo auténticamente nuevo, todo cuanto se desvía del camino abierto por esa novedad se presenta como agotado, falto de nervio. Después de la fotografía, la pintura no pudo permanecer en loscauces de lo tradicional, a riesgo de parecer agotada, falta de nervio. La fotografía liquida la tradición de la pintura, prende fuego a sus naves. Que la pintura no pudo resistir a la fotografía es un hecho tan indudable que, extraviados los fotógrafos por el interés de formar una tradición renunciando a su novedad para ganar el concepto de arte que ella misma liquidaba, podría incluso afirmarse quela mejor fotografía, al menos en el diecinueve, la hicieron los pintores. Pero debemos preguntarnos, ¿puede hoy la fotografía resistir a la pintura? ¿puede la pintura resistir a la fotografía de hoy?

La fotografía, cuando fue autentica, lo fue porque supo encarnar la distancia entre el arte y la sociedad, su tarea, la que la mantiene en los límites de la debilidad de su infancia, es aquella...
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