La frontera

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JUAN TOVAR

LA FRONTERA

CASA DE SUEÑOS, TIERRA DE NADIE

Para José Caballero

Personas y personajes

Marina
Fernando Gabriel Valencia
Valeria Nicolás Bravo
Cecilia Valentín Gómez Farías
Penélope Pedro María Anaya
Enrique Antonio López de Santa AnnaRosendo Canónigo Calderón
Miguel Polko Morales
Alicia Dolores Tosta
Jesús
Bob Winfield Scott
Joanna Nicholas Trist
Linda Frank Freaner
Bill John O’Reilly

Escenario en dos niveles: abajo, el espacio común; arriba, pasillo y habitaciones. Escaleraamplia, de casa vieja. Ambientación estilizada.

CASA DE SUEÑOS

I

Aparece MARINA en el espacio común.

MARINA: Bienvenidos a la Casa de los Sueños: acomódense y déjense soñar, fluyendo al filo de la frontera que no siempre ha estado ahí. Aquí es donde todo tiene lugar, en este lugar fronterizo donde se anulan fronteras: un viejo caserón del siglo pasado en una ciudad populosa, largotiempo abandonado a causa de las historias que le valieran su nombre de Casa de los Sueños y su fama de casa embrujada. Cuentan, para empezar, que su dueño original, abogado de profesión, vino una vez a soñar que perdía el juicio en el que estaba a la sazón embarcado. Se atemorizó, quiso desistir; ya no le fue posible, y a fin de cuentas ganó el juicio, pero en la euforia del triunfo perdió la razóny tuvo que ser internado… Por azares de política familiar, pasó a ocupar su habitación un pariente pobre y mala cabeza, del todo carente de juicio ― y éste soñó una noche que le daban la razón, no recordaba quiénes ni a propósito de qué: lo importante era el hecho en sí. “Me dieron la razón”, repetía. Y a partir de entonces, para asombro general, empezó a tener razón, a volverse juicioso; se pusoa poner en orden sus asuntos y sin duda habría prosperado ― de no habérsele metido en la cabeza la peregrina idea de que la razón que le dieran en el sueño, y que ahora guiaba sus actos, no era suya propia: era una razón ajena, él la tenía pero no la entendía, no sabía quién era cuando la ejercía: “De pronto sé de leyes, decía. ¿Cuándo jamás he sabido yo de leyes?” La obsesión fue creciendo yagravándose y a la larga tuvo que ser internado. Parece ser que él y el otro eran inseparables en la casa de salud; quién sabe de qué tanto hablarían: de leyes, posiblemente… Mientras tanto, en la casa de los sueños, la familia clausuró la habitación de marras sin que por ello cesaran las historias de sueños funestos: antes proliferaron, y la casa se fue deshabitando. Se puso en renta, en venta,largos años estuvo vacía, y cuando ya los herederos se inclinaban a venderla como terreno a unos americanos que querían hacer aquí un mall, llegó el doctor Flores a adquirirla. El doctor Valerio Flores, padre de más de cuatro. Yo fui la cuarta, ya no cabíamos donde estábamos, mi hermano menor venía en camino, y mi padre discurrió comprar la casa abandonada, seguro de obtener buenas condiciones. Desdeentonces vivimos aquí, sin que haya habido entre nosotros historias onírico-trágicas que lamentar ― a no ser quizá por parte de mi madre, doña Cecilia Ramos de Flores: ella guardaba muchos secretos, entre ellos sus sueños… y también la dolencia que un día de otoño se la llevó sin previo aviso. Tres años la sobrevivió el doctor, nunca del todo repuesto de aquel duro golpe a su orgullo profesional…[Ríe.] No, yo creo que sí se querían; digo, no era tanto por eso, aunque también fuera por eso. Pero es que en un descuido, ya metidos a historiar, no es difícil irse con la finta de tomar por tragedia una simple historia natural como ésta, y un grano de sal siempre ayuda a la objetividad, según he aprendido… [Mira en torno como esperando ver a los otros actores, que no comparecen.] Yo estudio...
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