La fuente de los misterios

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LA FUENTE
DE LOS MISTERIOS

En el segundo piso de un colegio de cualquier parte, en la margen derecha de su estructura existía un salón vacío, y a su costado, más al margen aún, una especie de tiradero que según su aspecto recordaba los servicios higiénicos de la segunda planta, que ahora no servían por la caducidad y deterioro de sus partes. La entrada a este sitio estaba bloqueada porcarpetas viejas y trastos de madera, uno que otro saldo de fierros oxidados de ventanas y portones y varios tablones carcomidos por las polillas. Tapiada de esta forma, resultaba imposible acceder a la zona.
La leyenda se generó sin que nadie sepa cómos, ni porqués, ni fechas exactas, lo interesante es que el tema era materia de conversación de miedos de todo niño que moraba en las tardes en elcolegio. A las 6 y 30 nadie podía quedarse. Aparecía una mujer delgada, de pálida tez, trasparente como aguas claras de cascadas, suponía belleza incomprensible, con la cabeza plateada y los ojos que se perdían en la nada. Salía del salón y caminaba rápido, tanto que no se le percibía hasta que entraba al tiradero de los SS.HH. es en este punto en donde se contaba que sonaban los gemidos, extrañosgritos que empezaban como una desesperación de la vida y terminaban como susurros para dormir bebitos. En las partes altas (techo de los baños) trotaban piececitos hiperactivos acompañados de voces y gritos infantes que chapaleaban aguas de lagunas fantasmales.
Nosotros los jóvenes oíamos estas historias con incredulidad pasajera, hasta sumergirnos en mundos extraños que nos aterraban. La promociónque ya se iba aquel año se encargó de legarnos el duro trabajo de investigar lo que pasaba en dichos rincones, y no fue hasta la siguiente temporada de estudios, y egresados ya los veteranos, que armamos una comisión expedicionaria para desentrañar los oscuros pasajes de aquella región inhóspita. Dicha comisión posponía siempre su cometido, más por falta de tiempo y decisión que por temor.Cuando sonó el timbre del recreo un viernes cualquiera, los alumnos mas pequeños se encontraban en los patios disfrutando a todo pulmón su tiempo libre, los profesores en manada corrían al comedor para iniciar sus aquelarres gozosos de media tarde y en todo el segundo piso nosotros, los mas grandes, aún ni asomábamos orejas al patio, salvo 3 o 4 pendencieros que hacían de las suyas. De pronto ungrito alteró la tranquilidad de los más tranquilos y despabiló a los más curiosos. Tres atrevidos muchachos violaron la espantosa pasividad de aquellas partes olvidadas y encaramados en los cachivaches inmensos, llegaban ya a las partes altas para las averiguaciones del caso.
¡¡Han subido al tejado alto, encima de los baños!! – exclamó Pedro mi amigo de carpeta que había presenciado el actosacrílego.
Salimos todos al encuentro y a primera instancia al corroborar que tres muchachos que no eran de nuestra aula se habían atrevido a tanto, corrimos en grupo yo y mi numeroso séquito, que constaba de la tercera parte de compañeros de salón.
Cogimos una puerta vieja que se encontraba ya removida por los bruscos saltos y movimientos de los chicos que treparon, y la pusimos como superficie planapara hacer más fácil el ascenso, empujamos cacharpas y saltamos al otro lado de los fierros viejos. Allí estaban los caños, invisibles desde afuera por la presencia de los obstáculos, y a su costado un pasadizo estrecho que comunicaba los baños, de la misma forma como se encontraba distribuido en la primera planta, con la única diferencia que todo tenia un aspecto fantasmagórico y borroso, como silo viéramos a través de los sueños. La humedad del lugar hacia que despidieran los muros un aroma difícil y ponzoñoso, el moho de los grifos y de los asientos de los baños transformaba el sitio en una especie de coral, armado, alrededor de una construcción naval hundida en profundidades marinas. Desprendimos tres puertas a punto de descolgarse de sus marcos y las pegamos a la pared una tras...
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