La güera rodríguez

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LA GÜERA RODRIGUEZ
(Rumbo al Bicentenario)

Por Luz Angélica Colín

Pocas figuras fueron tan polémicas, controversiales, como necesarias, en tiempos por demás difíciles (la Guerra de Independencia) como la de María Ignacia de Velasco Orozco y Barba, mejor conocida como “La Güera Rodríguez”.
Pocas mujeres en la historia pueden jactarse de haber compartido el intercambio intelectual yamoroso con personajes como Agustín de Iturbide -por decir lo menos dada su controversial participación en la lucha independentista-, Alexander Von Humboldt, Simón Bolívar y hasta uno que otro miembro del alto clero partícipes de la Non Santa Inquisición que tantas cabezas hizo rodar y de tantas fortunas y buenos nombres se apropió.

María Ignacia -refieren las crónicas de la época- era una mujeren extremo agraciada, con cualidades físicas sobresalientes que dejaban embelesado a cual más. Sin embargo sus mejores cualidades no saltaban a simple vista, había que sostener con ella una aguda conversación que bien podía ser de altos vuelos intelectuales; temas científicos, financieros, políticos, sociales, como de pocas pretensiones como las de simplemente pasar una agradable velada a su lado,que se convertía en la más simpática y amena compañera, cuya deliciosa boca provocaba hilaridad y desatino, debido a sus geniales ocurrencias y desvaríos mordaces, sobre cuánto ocurría en el México Virreinal.

Nacida en noble cuna en 1778, pronto y desde su adolescencia se convirtió en un dolor de cabeza para sus padres y tíos, pues -se cuenta- no tenía amarradas las faldas a la moral Fernandinaque imperaba en la época, por el contrario, María Ignacia sostuvo a lo largo de toda su vida, una visión hedonista de la vida y a ella se adhirió con vehemencia dándole al cuerpo y a la mente toda clase de placeres y deleites, ya se tratara de lecturas de la ilustración (estrictamente prohibidas por el clero y el gobierno español), de comida (que la disfrutaba en abundancia sin desperdiciar elmomento para paladear un buen vino o los deleite del postre) o de placeres de la carne que los tuvo, según los corrillos de la gente, en abundancia, escandalizando a la sociedad conservadora de su tiempo, toda vez que el veneno que sus lenguas viperinas descargaban en contra de ella y de sus ligeras costumbres, denotaba sin duda las apetencias que aquellas copetonas señoras reprimían, y quesabrosamente habrían vivido de haber tenido belleza y oportunidad además de ingenio como le sobraba a la Güera.

Cuenta Don Artemio del Valle-Arizpe en un pasaje de su libro dedicado a este personaje: “En los mas lucidos saraos de Palacio, su lujo y belleza, excedían a todo cuanto se puede imaginar y decir. A su porte y graciosidad no había lengua ni encarecimiento que le llegara. Joyas preciosísimasllenas de las más vivas luces de las esmeraldas, de los rubíes, de los topacios, de los diamantes, perlas de todos gruesos, perfectas en su tornasolada redondez; trajes de lindo corte de la mejores telas; brocados, rasos, tisúes, gorgonelas, pitiflores, piñuelas que se urdieron en los más famosos telares italianos y de España, y encima de ellas la pompa espumosa de los encajes, e iluminándolotodo el fijo deleite de sus sonrisas y el claro mirar de sus ojos azules por los que descubrían el corazón vertiendo agrados. La vista se recreaba en mirarla. No tenía par. Era lo florido de todas las esencias. Era la flor de la naturaleza, la gracia, la idea, lo primo, el imán, la nata, la fuente de las hermosuras. Cómo era de bella la Güera Rodríguez, cómo era de elegante, cómo era de inteligente yde grande su ingenio, no puede nunca caber caber en mi corto y grosero discurso”. Culminaba éste párrafo Valle-Arizpe ahíto de grandilocuencia hacia el citado personaje, del que hoy en día puede parecernos exagerada la admiración que despertaba. Sin embargo, cuando se sigue con detenimiento su historia, la forma mórbida en que sabía mover a los hombres para conseguir sus fines, ya fueran del...
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