La gracia divina

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 33 (8243 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 20 de diciembre de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
Carta de George Whitefield al Rev. Juan Wesley
En respuesta al sermón del Sr. Wesley titulado “Gracia Libre” Bethesda, Georgia, Diciembre 24 de 1740 (Ofrecemos este intercambio entre Juan Wesley y George Whitefield. George y Juan eran buenos amigos. Pero en estas cartas el lector podrá apreciar qué tan importantes eran las doctrinas de la gracia de Dios para Whitefield, que estaba dispuesto aperder la amistad humana por afirmarlo)

Prefacio a su carta - George Whitefield Estoy consciente de los diferentes efectos que publicar esta carta contra el sermón del querido Sr. Wesley producirá. Muchos de mis amigos que son fervientes defensores de la redención universal, se ofenderán. Muchos que son celosos del lado contrario se regocijarán. Aquellos que son débiles en ambos lados y que sedejan llevar por razonamientos carnales desearán que este debate nunca se hubiera dado. Las razones que doy al inicio de la carta, creo que son suficientes para satisfacer cualquier conducta. Deseo entonces que aquellos que sostienen la doctrina de la elección no se sientan triunfantes, o que hagan otro partido (detesto tal cosa) – y que aquellos que tienen prejuicio con respecto a esta doctrina nose sientan ofendidos tampoco. Conocidas al Señor son todas su obras desde el principio del mundo. El gran día descubrirá por qué permitió el Señor que el Sr. Wesley y yo tuviéramos diferentes formas de pensar. Al presente, no voy a inquirir en eso, más allá de lo que él mismo afirma en la siguiente carta, que recibí de sus manos hace poco: (Juan Wesley había escrito la siguiente carta a George)Londres, Agosto 9, 1740 Mi querido Hermano, Te agradezco por la tuya, Mayo 24. El caso está claro. Hay burladores de ambos lados, tanto de la predestinación como contra ella. Dios está enviando un mensaje tanto a los unos como a los otros. Pero ninguno lo recibe, excepto si se los expone alguien de su mismo lado. De manera que, por un tiempo hemos de sufrir ser uno de una opinión y el otro de otra.Pero el tiempo vendrá, cuando Dios hará lo que el hombre no puede hacer, es decir, hacer que tengamos un mismo sentir. Entonces la persecución vendrá, y veremos si contamos nuestras vidas valiosas para nosotros mismos, para que podamos acabar nuestra carrera con gozo. Yo siempre, mi querido hermano, Siempre tuyo, J. Wesley. Entonces, mi honrado amigo, de corazón pido a Dios que apresure el tiempo,en que nos ilumine en todas la doctrinas de revelación divina, para que estemos muy unidos en principio y en juicio así como de corazón y afecto. Y entonces si el Señor nos llamara, no temo ir a prisión, o a la muerte. Porque como Pablo y Silas, espero cantar alabanzas a Dios, y lo contaré como nuestro gran honor sufrir por la causa de Cristo, y dar nuestras vidas por nuestros hermanos.

41 Carta de George Whitefield al Rev. John Wesley En respuesta al sermón del Sr. Wesley titulado “Gracia Libre” Bethesda, Georgia, Diciembre 24 de 1740 Reverendo y muy querido Hermano, Solo Dios sabe el indecible dolor que tengo en el corazón por tu causa desde que dejé Inglaterra. Ya sea por falta de carácter o no, pero confieso francamente, que ni Jonás iba tan indispuesto a Nínive, de lo que yome siento al tomar la pluma para escribir algo para contradecirte. Preferiría morir; y aún así, si soy fiel a Dios, a otras almas y a la mía propia, no debo permanecer neutral por más tiempo. Estoy muy consciente de que nuestros adversarios comunes se regocijarán al comprobar que hay diferencias entre nosotros. Pero, ¿qué puedo decir? Los hijos de Dios están en peligro de caer en el error. Másbien, muchos han sido extraviados, en los cuales Dios había obrado por medio de mi ministerio, y aún un gran número está clamando a mí para que les muestre mi opinión. Debo entonces mostrar que no conozco a ningún hombre según la carne, y que no hago acepción de personas, más allá de lo que sea consistente con mi labor para mi Señor y Dueño, Jesucristo. Esta carta, no hay duda, me hará perder muchos...
tracking img