La guerra iconoclasta

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  • Publicado : 18 de junio de 2011
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La Guerra Iconoclasta.

Emplazado por musulmanes y búlgaros, el Imperio no tuvo otro remedio que acuñar su síntesis con rapidez. Desde antes de la muerte de Heraclio, los primeros atacaban por tierra y mar. Y los búlgaros, menos espectacularmente, llevaban años infiltrándose en los Balcanes e incorporando a los eslavos a su lucha contra Bizancio. Como antes, y como siempre, los bizantinosescogieron a su enemigo y cedieron ante las presiones del peligro menos mortal. En el año 678 los árabes fracasaron en su intento de asaltar Constantinopla. Un año después, los búlgaros, tras derrotar al ejército imperial, obligaban al emperador a cederles un territorio y reconocerlos como reino. Bizancio seguía cediendo para sobrevivir.
Cuarenta años después, el Imperio se enfrentó con la suertesuprema. Asediados desde el oeste, los bizantinos pensaron que era el fin cuando, en el mes de agosto del año 717, vieron situarse ante su capital al grueso de la armada árabe, mientras el ejército musulmán atacaba la ciudad. El fuego griego, la fortaleza de las murallas, la dureza del invierno que siguió y la capacidad organizadora del nuevo emperador, León III, salvaron Bizancio. Por segunda vez,las puertas de Europa habían permanecido cerradas frente a la amenaza árabe. La salvación había costado una dinastía, pero la supervivencia, una vez más, se había asegurado.
La Defensa como Sistema de Vida.
E1 precio a pagar por ella fue similar al que, en ocasión semejante, debió de satisfacer Heraclio: la defensiva a ultranza del Imperio, de cada palmo de terreno, mediante la instalación masivade soldados-agricultores en las tierras liberadas. La fórmula, conocida, la revitalizó el primer emperador de una nueva dinastía. De origen sirio, León III y sus sucesores Isáuricos simbolizan el preeminente interés que el este había adquirido para Bizancio. La traslación del eje de atención, tras la fracasada aventura mediterránea, cobraba evidencia en el propio reclutamiento de los emperadores.Al primero de ellos, León III, la realidad le dispensó de preguntarse sobre los objetivos de su política. Coronado cinco meses antes del ataque musulmán de agosto del 717, e ignorando cuándo se reproduciría, el emperador se dedicó a una coherente defensiva. Sus bases las habían acuñado los gobernantes bizantinos desde Heraclio, y el resultado estaba a la vista: reducido en su extensión yfundamentalmente griego en lengua y cultura, el bizantino resultaba un Imperio nuevo. Su característica más notable era una drástica militarización de la sociedad: la división del territorio en "themas" al mando de unos "estrategas" que asumen todos los poderes civiles y militares sobre una masa de soldados agricultores, es la base del nuevo Estado. La estrategia defensiva hace de estos hombres losprotagonistas del momento, a la par que ayuda al poder central a controlar la situación: revitalizado por su función militar, el campesinado libre puede enfrentarse, con éxito desconocido en Occidente, a la aristocracia terrateniente. A compás de sus triunfos, la autoridad central se incrementa frente a la de los grandes propietarios.
No fue el único incremento de estos años. Otro, y muy notable, loexperimentó el control imperial sobre la religión. El proceso se inscribía en la lógica más aplastante: la historia fundamentaba una larga tradición de cesaropapismo en Bizancio, y los acontecimientos no hacían sino favorecerla. Las presiones continuas de musulmanes, búlgaros y eslavos exigían una capacidad de respuesta inmediata, sólo posible si el poder se concentraba en manos de un autócrata.Como en tiempos del Bajo Imperio Romano, cualquier fisura ante la crisis parecía una inadmisible deserción. El clero bizantino comenzó a ver en su emperador el jefe, y no sólo político, de una lucha contra infieles y paganos que hacían tambalear el Estado. La autoridad imperial sobre la Iglesia creció, facilitada incluso por el consenso final sobre la doctrina de las dos naturalezas en Cristo, que...
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