La guerra y su impacto en la cultura: el rock nacional sale a escena

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  • Publicado : 7 de marzo de 2011
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La guerra y su impacto en la cultura: el rock nacional sale a escena

Por Verónica Rímuli

A 25 años de aquella guerra mal parida, las grietas del recuerdo, -esas que permiten mixturas, glorifican banalidades, o, a menudo, nos hacen ver las cosas más bellas o buenas de lo que realmente fueron-, esas grietas permitieron que se instalara como un dato de la realidad que aquella guerra, la malparida, terminó impulsando o incluso haciendo resurgir al rock nacional. Como tantas cosas, ésto implica su porción de verdad y una serie de paradojas que al fin, quizá, no sean tales. Vamos pues por partes.
La última dictadura militar fue altamente eficaz en varios aspectos, dos de los cuales le permiten instalarse cómodamente en la cima del top ten de los golpes militareslatinoamericanos del siglo XX. Su represión feroz, cuyos efectos pedagógicos la sobrevivieron casi dos décadas, y el modelo económico que vino a implantar, ese que todavía no se termina de desarticular.
Pero, como todo proceso al fin y al cabo humano, -en especial los comandados por militares-, tuvo sus arbitrariedades y dislates. Como, según cuenta la mitología urbana de la época, la prohibición de emitir porradio grabaciones de Carlos Gardel en las que el zorzal no hubiera sido acompañado por orquesta, debido a que a la esposa de uno de los capitostes uniformados no le gustaba “el chingui chingui de las guitarritas”.
Otro mamarracho de índole radiofónica fue, una vez inaugurado el conflicto bélico con el Reino Unido, impedir la difusión de cualquier música cantada en inglés. Acabábamos de entrar enguerra con Los Beatles, Bob Dylan, Clash, Janis Joplin... Así, de buenas a primeras, los programadores de las emisoras se vieron enfrentados al problema de qué ofrecerle a la audiencia joven, de enorme peso en determinadas franjas horarias, en reemplazo del pop y el rock anglosajón. Y echaron mano a lo que había. Que en verdad era mucho. El por entonces llamado ‘rock nacional’.

Las raícesEl rock –entendido en su concepto más amplio- había empezado a sonar con letras cantadas y escritas en nuestro idioma en la década del ’60, y se había fogueado al frío de otra dictadura, la encabezada por Juan Carlos Onganía.
Tenía su himno, pergeñado por un pibe de Caseros, José Alberto Iglesias, a quien sus amigos del barrio habían bautizado Tanguito por su destreza para bailar...rock’n’roll. “Estoy muy triste y solo acá en este mundo abandonado...”. Así arrancaba La balsa, el tema que completó Lito Nebbia. Buena síntesis para una vida desangelada, la de Tanguito, un cabeza que buceó en profundidades que por clase no le correspondían. Como tampoco algunas de las mujeres que lo amaron. Y que murió de forma muy oscura la mañana del 19 de mayo de 1972, arrollado por un tren en Palermo.En junio de 1967 Los Gatos, -el grupo liderado por Nebbia- había logrado grabar un disco simple con La Balsa y Ayer Nomás, que se convirtió en un éxito impresionante para la época, ya que vendió más de 200 mil placas. Sus siguientes trabajos, ya en LP, también obtuvieron suceso. Tanto, que en 1969 Nebbia protagonizó el largo metraje “El extraño de pelo largo”, a partir de un hit que sonaba en todoslos medios.
A lo largo de esos años, antes de marzo del 76, artistas como Manal, Almendra, Sui Generis, León Gieco, Pedro y Pablo, Vox Dei, Pappo, Moris, Miguel Abuelo, Arco Iris, la Cofradía de la Flor Solar, Piero, Alma y Vida, Gabriela, Billy Bond y la Pesada del Rock’n’roll, Aquelarre, Pescado Rabioso, entre los más destacados, habían llenado teatros y estadios. Y, de la mano de JorgeÁlvarez y su sello Mandioca, habían grabado placas exitosas.
Las ‘fuerzas del orden’ y gran parte de los medios de comunicación los caracterizaban básicamente a partir de su apariencia, sobre todo sus melenas, como versiones locales del hippismo, y desde esa perspectiva eran atacados. Pero la persecución se reducía entonces a una pasada por “un coiffeur de seccional”, como cuenta la canción de...
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