La historia del difunto señor elvesham

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 24 (5962 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 12 de marzo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
La historia del difunto Señor Elvesham

No escribo esta historia esperando que la crean sino para evitar que caiga la próxima víctima. Tal vez ella pueda beneficiarse con mi desgracia. Mi caso es irreparable, lo sé, y de algún modo estoy preparado para afrontar mi destino. __ Mi nombre es Edward George Edén. Nací en Trentham, Staffordshire, en la época en que mi padre trabajaba comojardinero. Mi madre murió cuando yo tenía tres años y mi padre, cuando cumplí los cinco. Mi tío, George Edén, me adoptó como hijo propio. Era soltero, autodidacta y había logrado cierto prestigio en Birmingham como periodista. Costeó mis estudios con gran generosidad y me impulsó a sentir deseos de progresar en el mundo. Al morir, hace cuatro años, me dejó toda su fortuna, que ascendía a unasquinientas libras después de pagar todos los impuestos. Yo tenía entonces dieciocho años. En su testamento me aconsejaba emplear ese dinero en completar mi educación. Yo había elegido estudiar medicina y, gracias a su generosidad póstuma y a mi buena suerte para obtener una beca, me convertí en estudiante de la Universidad de Londres. En el momento en que comienza mi historia, alquilaba una buhardilla enUniversity Street 11 A, pobremente amueblada, expuesta a las corrientes de aire, con vista a los fondos de Schoolbred. Allí vivía y dormía, tratando de hacer valer hasta mi último centavo.
Un día, al llevarle mis botas al zapatero de Tottenham Court Road, me encontré por primera vez con el viejo de la cara amarilla, con quien mi vida está inextricablemente enlazada. Cuando abrí la puerta decalle, lo vi observando, con evidente incertidumbre el número de la casa. Sus ojos, de un gris deslucido y con los bordes rojizos, se fijaron en mi. Su rostro asumió de inmediato una expresión de torpe amabilidad.
Llega justo a tiempo -me dijo-. Había olvidado el número de su casa. ¿Cómo le va, señor Edén?
Me sorprendió un poco su familiaridad; nunca antes había visto a ese hombre.También estaba molesto de que me viera con las botas debajo del brazo. El viejo notó mi falta de cordialidad.
- Usted se preguntará quién diablos soy -me dijo-. Un amigo, le aseguro. Yo lo he visto antes, aunque usted no me reconozca. ¿Hay algún lugar donde podamos conversar?
Dudé. No quería exhibir la pobreza de mi buhardilla a un desconocido.
- Tal vez podamos conversar mientrascaminamos. Lamentablemente, no tengo mucho tiempo -le respondí, haciendo un gesto que daba a entender lo que quería decir antes de terminar la frase.
- ¿En qué dirección? -preguntó, mirando a un lado y a otro.
Yo aproveché para dejar caer las botas en el pasillo-. Mire -agregó de pronto-. Este asunto es complicado. Venga a almorzar conmigo, señor Edén. Soy un hombre muy mayor, no séexplicarme bien y, con el ruido del tráfico, no voy a conseguir que usted oiga mi voz.
Me tocó el brazo persuasivamente con una mano delgada y temblorosa. Yo no era tan viejo como para que un hombre mayor no pudiera invitarme a almorzar. Pero al mismo tiempo no me gustaba demasiado su repentino ofrecimiento.
- Prefiero... -respondí.
- Vamos -exclamó-. Déme el gusto, aunque sea por respeto amis canas.
Entonces acepté. Me llevó al restaurante de Blavitski. Tuve que caminar despacio para adecuarme a su ritmo. Durante un sabroso almuerzo, en el que se las arregló para contestar mis preguntas capsiosas, pude observar detenidamente su fisonomía. Su cara, bien afeitada, era delgada y estaba llena de arrugas; sus labios ajados caían sobre su dentadura postiza; su cabello blanco era fino ymás bien largo; tenía la espalda arqueada. Me pareció chico, pero casi todos los hombres me parecían chicos en ese entonces. Y, al observarlo, advertí que él también me examinaba, con un curioso aire de codicia en los ojos. Me observaba los hombros, las manos tostadas por el sol, la cara llena de pecas.
- Y ahora -agregó, mientras encendíamos un cigarrillo- le explicaré para qué vine a...
tracking img