La ilustración copernicana

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  • Publicado : 27 de marzo de 2011
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Es innegable que la Modernidad es un momento histórico en el cual surgen radicales formas políticas, económicas y culturales acompañadas de nuevas formas de pensar, hacer y expresar. La Modernidad se centra en los ideales de la libertad y el progreso y tiene como esencia el ideal de una racionalidad plena. Lechner señala que la Modernidad es ante todo un proceso de secularización: “el lento pasode un orden recibido a un orden producido: el mundo deja de ser un orden predeterminado de antemano y deviene objeto de voluntad humana”1.
En este proceso de secularización, el afán de libertad y la absoluta confianza en la Razón van a hacer caer las ya resquebrajadas bases del mundo feudal.
Así, la Reforma Protestante de 1517 es el símbolo de la necesidad de renovación moral y religiosa yla Revolución Francesa de 1789, el símbolo de la lucha de aquellos estamentos que sin voz ni voto eran los que daban el pan y la torta a la Francia del Antiguo Régimen. Los grandes cambios económicos vienen de la mano de la transformación de una sociedad esencialmente agraria en otra fundamentada en la producción fabril. La Revolución Industrial es un proceso sustentando en, y en gran medida,motivado y acompañado, por los avances científicos. Bacon, Descartes, Borelli, Boyle, Newton son sólo algunos de los nombres que revolucionaron la ciencia e hicieron que el conocimiento entendido prácticamente como fruto de la revelación divina sucumbiera ante la fuerza que cobraba la concepción de un nuevo científico. Un nuevo científico que observaba, pensaba y elaboraba hipótesis.
A la luz deéstos, los grandes rasgos de la Modernidad, es que entonces podemos pensar más profundamente el ambicioso proyecto de la época, proyecto que cobra vida y se consolida en el pensamiento ilustrado.
Al cuestionar el sustento del Antiguo Régimen, aquel principio divino que organizaba y orientaba a la sociedad (A Deo rex, a rege lex) la Ilustración, levantando la bandera de la Razón, reivindica larealidad social como un orden determinado por los hombres y traslada hacia la política la función integradora antes cumplida por la religión. Así, el hombre se tornó en protagonista, en el sujeto capaz de conocer y transformar el mundo, en el Sol del universo copernicano.
Este hombre-Sol es consciente de romper con el pasado, de haber progresado; pero más que eso, este hombre-Sol está seguro,completamente seguro que su Razón lo va a guiar exitosamente en su deseo de crear un hombre nuevo y un mundo nuevo.
El proyecto de la Modernidad se presenta como esencialmente liberador, de enfrentamiento con el pasado, con la dominación feudal y la opresión de la Iglesia. La Razón era la herramienta iluminada, o por lo menos, de iluminación. Era el farol que iba a “emancipar” a los hombres, yestando al servicio de la ciencia lograría hacer, de cada avance, un paso menos hacia el fin, hacia el establecimiento de un orden social más justo.
Ahora bien, estos siglos indiscutiblemente nos legaron grandes avances, pero no podemos olvidarnos de la contracara de la Modernidad. No podemos negar que estos siglos, en su camino soberbio y de atropello se fueron viendo cada vez másentrampados. Entre nuestro hombre-Sol y su proyecto se interpuso la Tierra. Aquella noble Razón que iba a posibilitar la libertad (al mejor estilo kantiano) se trocó en una Razón instrumental (al servicio de la obtención de ganancia) que terminó por someter al hombre.
Aplaudamos las innovaciones productivas, la emergencia de las fábricas; pero no nos olvidemos del hacinamiento, la pobreza, lasenfermedades. Aplaudamos la proclamación burguesa de derechos que “todos” los hombres tienen por el mero hecho de ser hombres; pero no nos olvidemos que fue esa misma burguesía la que luego dio la espalda a los demás estamentos que apoyaron su lucha. Aplaudamos, si se quiere, (no mis manos) el desembarco en tierras no europeas de las ideas ilustradas; pero no nos olvidemos del genocidio, ni olvidemos...
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