La increíble y triste historia de la cándida eréndira y de su abuela desalmada

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LA INCREÍBLE Y TRISTE HISTORIA DE LA CÁNDIDA
ERÉNDIRA Y DE SU ABUELA DESALMADA
(Resumen)

En una enorme mansión de argamasa lunar se encontraba Eréndira, una joven de 14 años, bañando a su abuela. Apenas y notaron el viento que se estremeció en la mansión aquella pues estaban acostumbradas a aquella naturaleza. Cuando acabó de bañarla la llevó a su dormitorio, Eréndira necesitó dos horas paraarreglarla, después se ocupó de barrer la casa. Tenía en el patio una cisterna para almacenar durante muchos años el agua y en una argolla de la cisterna había un avestruz raquítico, el único animal que pudo sobrevivir al clima de aquel desierto.
La mansión había sido construida por el marido de la abuela llamado Amadís, con quien tuvo un hijo también llamado Amadís, y que fue el padre deEréndira. Amadís, el padre, había recatado a su hermosa mujer de un prostíbulo de las Antillas, donde mató a un hombre a cuchilladas. Cuando los Amadises murieron, uno de fiebre y el otro acribillado en un pleito de rivales, la mujer enterró a los cadáveres en el patio, despachó a catorce sirvientas descalzas, y siguió con sus sueños de grandeza gracias al sacrificio de la nieta bastarda que había criadodesde el nacimiento.
El día en que empezó su desgracia debió bañar y vestir a la abuela, fregar los pisos, cocinar el almuerzo y bruñir la cristalería. Hacia las once, cuando le cambió el agua al cubo del avestruz y regó los yerbajos desérticos de las tumbas de los Amadises tuvo que contener el viento que se había vuelto insoportable, pero no sintió el mal presagio de que aquél fuera el vientode su desgracia. A las doce estaba puliendo las últimas copas de champaña, cuando percibió un olor de caldo tierno, y tuvo que hacer un milagro para llegar corriendo hasta la cocina sin dejar a su paso un desastre de vidrios de Venecia.
Apenas alcanzó a quitar la olla que empezaba a derramarse en la hornilla. Luego puso al fuego un guiso que ya tenía preparado, y aprovechó la ocasión parasentarse a descansar en un banco en la cocina. Cerró los ojos, los abrió después con una expresión sin cansancio, y empezó a echar la sopa en la sopera. Eréndira trabajaba dormida.
La abuela se había sentado sola en el extremo de una mesa de banquete con candelabros de plata y servicios para doce personas. Hizo sonar la campanilla, y casi al instante acudió Eréndira con la sopera humeante. En el momentoen que le servía la sopa, la abuela observaba sus modales de sonámbulo, y le pasó la mano frente a los ojos. La nieta no vio la mano; la abuela la siguió con la mirada, y cuando Eréndira le dio la espalda para volver a la cocina, le grito su nombre por lo que se despertó de golpe y dejó caer la sopera en la alfombra.
De modo que además de los oficios de costumbre tuvo que lavar la alfombra delcomedor, y aprovechó que estaba en el fregadero para lavar la ropa del lunes, mientras el viento daba vueltas alrededor de la casa buscando un hueco para meterse. Tuvo tanto que hacer que la noche se le vino encima sin que se diera cuenta, y cuando repuso la alfombra del comedor era la hora de acostarse. Cuando la abuela se tendió en la cama comenzó a darle indicaciones a su nieta todo lo haría ala mañana siguiente.
La abuela se había dormido pero siguió dando órdenes, pues de ella había heredado Eréndira la virtud de continuar viviendo en el sueño; salió del cuarto son hacer ruido e hizo los últimos oficios de la noche, contestando siempre a los mandatos de la abuela dormida. Cuando apagó las últimas luces, cogió un candelabro del comedor y fue alumbrando el paso hasta su dormitorio.Su cuarto era también lujoso, aunque no tanto como el de la abuela. Vencida por los oficios de la jornada, no tuvo ánimos para desvestirse, sino que puso el candelabro en la mesa de noche y se tumbó en la cama. Poco después el viento de su desgracia se metió en el dormitorio y volcó el candelabro contra las cortinas.
Eréndira causo el incendio de toda la mansión, la abuela miró a la nieta con...
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