La insoportable levedad del ser

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MILÁN KUNDERA Nació en Brno, en la antigua Checoslovaquia, en 1929. Después de la invasión soviética de 1968, perdió su trabajo y quedó prohibida la circulación de sus libros. Vive desde 1975 en Francia, país del que adoptó la nacionalidad. Recibió varios premios literarios internacionales importantes y sus libros están traducidos en el mundo entero. En España, las novelas La broma, la vida estáen otra parte y El libro de la risa y el olvido fueron publicadas por la editorial Seix-Barral. En 1985, Tusquets Editores publicó, con el mismo éxito desbordante que en otros países, La insoportable levedad del ser (Andanzas 25). Desde entonces hemos ido traduciendo las novelas La despedida, El libro de los amores ridículos, La inmortalidad y su última obra, La lentitud (Andanzas, 32, 44, 114 y231), una obra de teatro, Jacques y su amo, y los ensayos El arte de la novela y Los testamentos traicionados (Marginales, 93, 99 y 130). Los dos últimos, al igual que La lentitud, escritos directamente en francés.

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Milán Kundera

La insoportable levedad del ser

índice

Primera parte: La levedad y el peso ................... Segunda parte: El almay el cuerpo .................... Tercera parte: Palabras incomprendidas .. Cuarta parte: El alma y el cuerpo ......................... Quinta parte: La levedad y el peso ................... Sexta parte: La Gran Marcha................................ Séptima parte: La sonrisa de Karenin . . . .

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Primera parte La levedad y el peso

1 La idea del eterno retorno esmisteriosa y con ella Nietzsche dejó perplejos a los demás filósofos: ¡pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito! ¿Qué quiere decir ese mito demencial? El mito del eterno retorno viene a decir, per negatio-nem, que una vida que desaparece de una vez para siempre, que no retorna, es como una sombra, carecede peso, está muerta de antemano y, si ha sido horrorosa, bella, elevada, ese horror, esa elevación o esa belleza nada significan. No es necesario que los tengamos en cuenta, igual que una guerra entre dos Estados africanos en el siglo catorce que no cambió en nada la faz de la tierra, aunque en ella murieran, en medio de indecibles padecimientos, trescientos mil negros. ¿Cambia en algo la guerraentre dos Estados africanos si se repite incontables veces en un eterno retorno? Cambia: se convierte en un bloque que sobresale y perdura, y su estupidez será irreparable. Si la Revolución francesa tuviera que repetirse eternamente, la historiografía francesa estaría menos orgullosa de Robespierre. Pero dado que habla de algo que ya no volverá a ocurrir, los años sangrientos se convierten enmeras palabras, en teorías, en discusiones, se vuelven más ligeros que una pluma, no dan miedo. Hay una diferencia infinita entre el Robespierre que apareció sólo una vez en la historia y un Robespierre que volviera eternamente a cortarle la cabeza a los franceses. Digamos, por tanto, que la idea del eterno retorno significa cierta perspectiva desde la cual las cosas aparecen de un modo distinto acomo las conocemos: aparecen sin la circunstancia atenuante de su fugacidad. Esta circunstancia atenuante es la que nos impide pronunciar condena alguna. ¿Cómo es posible condenar algo fugaz? El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia; todo, incluida la guillotina. No hace mucho me sorprendí a mí mismo con una sensación increíble: estaba hojeando un libro sobreHit-ler y al ver algunas de las fotografías me emocioné: me habían recordado el tiempo de mi infancia; la viví durante la guerra; algunos de mis parientes murieron en los campos de concentración de Hitler; ¿pero qué era su muerte en comparación con el hecho de que las fotografías de Hitler me habían recordado un tiempo pasado de mi vida, un tiempo que no volverá? Esta reconciliación con Hitler...
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