La institución eucaristía

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 6 (1427 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 25 de marzo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
La institución de la Eucaristía |
Cada vez que celebramos la Eucaristía tendremos que prorrumpir en un eterno MAGNIFICAT por las maravillas que Dios ha hecho con su pueblo. |
  |
|
La institución de la Eucaristía |
El estupor, la sorpresa, la admiración de un Dios que ama a los hombres y se hace hombre como ellos al enviarnos a su Hijo Jesucristo, llega a su punto culminante en elSacramento de la Eucaristía. 

Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo. 

El amor de Cristo a los hombres crecía y crecía medida que los entendía en su indigencia y en su necesidad. Y llegó el momento de gran tensión, pues quería quedarse con los suyos, con los que el Padre le había confiado. Pero también quería irse, debía marcharse, porque como Cabeza de la humanidad, tendría queestar cerca de su Padre, encabezando la procesión hasta que toda la humanidad pudiera estar con él, con el Padre y con el Espíritu Santo.

Nuestra capacidad humana no alcanza a comprender la grandeza de un Dios, creador del Universo entero, que quiere quedarse para siempre con los hombres, y decide meterse en la humildad de un poco de pan y de vino para ser el PAN DE VIDA, y la alegría de loshombres. El quería quedarse para siempre con los suyos, como la gallina quiere retener a sus polluelos bajo sus alas, y como podía hacerlo, se quedó para siempre con ellos. 

Nunca podríamos comprender ese misterio admirable de Dios, si no tomamos como guía y como modelo a una mujer que supo escuchar los misterios del Amor de Dios y guardarlos en corazón: MARÍA, la Madre de Jesús. Ella es maestraen la fe, pues comprendió que si su hijo había convertido el agua en vino, ahora podría convertir el pan y el vino en su Cuerpo y su Sangre, entregando a los creyentes la memoria viva de su Pascua, convirtiéndose en Pan de vida y de salvación.

Ella fue gestando el mismo sacramento del amor de Dios, cuando aceptó complacida en su seno al Salvador de todas las naciones, cuando con su FIAT, “hágaseen mí según tu palabra”, hizo posible la presencia del mismísimo Hijo de Dios entre nosotros y nos está impulsando a que cada vez que podamos encontrarnos frente a las especies sacramentales del Cuerpo y la Sangre de Cristo, nosotros podamos decir: AMÉN, AMÉN, y recibir reverentemente, con ternura y con adoración, el Cuerpo del Señor, como ella contemplaba COMPLACIDA Y EXTASIADA AL NIÑO RECIÉNNACIDO que era su hijo pero era al mismo tiempo el Hijo del Dios Altísimo. 

Y María se fue preparando para el momento de la entrega sacrificial de su hijo en la cruz, para acompañarlo en la entrega, en el sacrificio, en la donación de sí mismo a la voluntad del Padre por la salvación de todos los hombres. desde que lo recibe en su seno, y desde cuando escuchó de labios del Anciano Simeón: “esteniño está puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, y a ti una espada te atravesará el alma”. JUNTO A LA CRUZ, ella queda como custodia y sostén de la naciente Iglesia, hasta que él vuelva triunfante y glorioso para llevarnos a todos a la mansión eterna, donde reinaremos con Cristo, cabeza de la humanidad.

María fue testigo de cómo, después de la multiplicación de los panes y lospescados, las gentes acudieron al día siguiente en grandes cantidades a buscar a su Hijo. Éste ya no les dio pan como el día anterior. Aprovechó la ocasión para anunciarles otro pan y otra bebida, pero muy especial. Una bebida con la cuál no tendrían más sed, y un alimento que comido no volverían a tener hambre. Todos estaban asombrados ante tal revelación.

Y entonces fue el gran anuncio: “el panque les voy a dar en mi propio Cuerpo y la bebida que les voy a dar en mi propia Sangre”. Las gentes entendieron perfectamente lo que Cristo les dijo. Se les hizo monstruoso, pero Cristo no rectificó sus palabras, no dio marcha atrás, sino que continuó afirmando: el que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Las gentes se le fueron, pero Cristo no...
tracking img