La justicia de don frutos

LA JUSTICIA DE DON FRUTOS 4
Velmiro Ayala Gauna

El administrado de la estancia The Green Land , más conocida en Capibara – Cué por L´estancia é loj
inglese, se golpeó con la fusta la brillante caña de charol de labota de su pierna izquierda y dijo:
- El caso es muy delicado, don Frutos… Desde hace algún tiempo vienen desapareciendo cosas del poder de nuestros huéspedes.
-¿Qué cosas, por ejemplo?
-Una cigarrera de oro de la señora López Arango, un anillo con un topacio de la señora Schinck, la cartera con $200 al señor Da Souza y, ayer, un prendedor de la señorita Morgan. Al principio pensé que seríanpérdidas o extravíos, pero la repetición de los mismos es sospechosa.
-¿ Por qué no denunció al principio? – deslizó el oficial Arzásola.
- Nuestros huéspedes son todas personas de dinero y no quieren escándalo.
-¿ Podría ser alguno de la servidumbre? – prosiguió el sumariante.
- Así lo creíamos al comienzo, pero los criados son de toda confianza y hace años vienen desempeñando las mismasfunciones, sin
que nunca ocurriera nada. Por otra parte, registramos sus ropas y pertenencias sin hallar los objetos perdidos.
-¿ Y cómo pa jue lo é ayer? – preguntó el comisario.
- La señorita Morgan dice que, cuando despidió a la mucama, a las 10 de la noche, todavía tenía el broche. Después estuvo jugando al brige con las otras damas y que, luego, al ir a su dormitorio, lo dejó sobre el“toilette” para darse primeramente una ducha, porque la noche era calurosa. Cuando salió del baño fue a la cama, directamente, y esta mañana, al despertarse, recordó que no había guardado la joya y al intentar hacerlo ya no la encontró.
- ¿La mucama pudo haber vuelto?
- No, señor. La servidumbre se retira a las 10 de la noche y está alojada en otra sección completamente separada. Los huéspedes viven en unala del chalet, con una sola puerta de acceso cuya llave está siempre en mi poder.
- Tonses, pa mi ver, tiene que ser algún güespe nomá – sentenció don Frutos.
- Es absurdo señor comisario – protestó el administrador - . Todos son gente de alcurnia e intachables antecedentes...
- Pu acá solemos decir: tuitos somos onraos, pero el poncho no aparece.
-¿ Y qué desea de nosotros? – interrumpióel oficial, viendo al visitante un poco molesto por la crudeza de las sugerencias de su superior.
- Me gustaría que uno de ustedes fuese a la estancia como invitado y tratase de aclarar el asunto, pero sin hacer preguntas enojosas y con mucho tacto ya que son gente de sociedad y muy puntillosa.
-¿ Loj hombre tamién? – preguntó don Frutos.
- Los hombres más, todavía.
- Cha digo, yo creí que sólolas mujeres tenían puntillas.
- No, quiere decir que se enojan fácilmente – aclaró Arzásola.
- Güeno – accedió don Frutos - , esta tarde lo vua mandar al ofisial que sabe andar entre esa clase é personas y comer con tuito ese cubierterío que le ponen. Yo apenas si sé usar el cuchillo, la cuchara y el tenedor y hasta me bastan los dedos y el cuchillo cuando es asao...
Desde que losvisitantes de la estancia eran completamente ajenos a la zona convinieron en presentar a Arzásola como al hijo de un estanciero de las vecindades y fijaron la hora en que iría, por la tarde, tras lo cual el administrador se retiró.
Luego, el comisario dijo al cabo Leiva:
- Agarrá ´l máuser y te cruzás pa l´isla. Vas y matás un yacaré a loj grandote y...
- Ta güeno, mi comesario – dijo el aludido ysalió a cumplir su diligencia.
- Vo Ojeda – mandó al agente – tomá esto $50 y decile ´l almacenero que te la cambee por plata paraguaya que abulta mucho.
Enseguida, dirigiéndose a su ayudante, dijo:
- En cuanto a vo m´hijo, escucháme bien...
Le dio una serie de instrucciones y finalizó:
- Tonse, te acercás a la ventana y hasé una señal con la linterna que yo vua dir.
Mister Henry...
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