La leyenda del caiman cienaguero

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LA LEYENDA DEL CAIMÁN CIENAGUERO

A finales del siglo XIX el Puerto Cachimbero estaba conformado por una estrecha hilera de añosas casas construidas de madera con techos de palma. Por un lado magullaban las inquietantes aguas del Mar Caribe y por el otro las apacibles del la Ciénaga Grande del Magdalena. Años antes, durante la gesta libertaria capitaneada por El Libertador Simón Bolívar habíasido el renombrado Fuerte cachimbero, Un lugar de San José de Pueblo Viejo donde prorealistas intentaron en múltiples ocasiones atajar la impetuosa fuerza de los patriotas republicanos. Años después, el lugar fue el primer hidropuerto utilizado por los novedosos “pájaros de metal” agenciados por la firma alemana de aviación Scadta. El atávico nombre del lugar procede de un potente hedor a“cachimba” o tabaco de “calilla” que en todos los cuerpos se transpiraba. En Cachimbero habitaba una decena de familias de frondosas camadas dedicadas a la pesquería y la producción de sal de espuma.
Juan Miguel Bojato y Tomaza Carmela Ariza –Ana Carmela Urieles para algunos- tenían dos hijas que respondían a los nombres de Silvia Helena –Juanita para algunos- y Tomasita.

El hombre era un mulato depétrea contextura. Diríamos que en eso todos eran del mismo porte, hombres broncíneos por sus genes que desconocían la presencia de los lípidos en sus carnes. Juan Miguel tenía los ojos rayados o zarcos y se le notaba en su boca la desaparición discontinua de marfil. Sus manos eran desmedidamente colosales y forzuda, producto del manejo acostumbrado del remo y la atarraya. Casi nunca usaba camisa ycuando se protegía del sol la reemplazaba por una franela rosada agujereada por el paso de los años.

En compañía del “mocho” Ruperto Camargo se internaba en las oscuras madrugadas en las enigmáticas aguas de la gran laguna para perseguir a los crecidos peses de todos los colores y a los gigantes camarones que cuando querían brotaban como por encanto. Con su malicia natural le arrancaba la dote alas aguas; hábito que había heredado de sus primitivos antepasados permitiéndole sobrevivir aunque siempre rodeado de una pobreza infinita y silenciosa como el mismo Universo.

Un 20 de enero Juan Miguel se despertó mucho antes de lo acostumbrado. Todavía los gallos no pensaban siquiera en abrir los ojos para iniciar sus cantos tempraneros. Apenas eran las dos y quince de las mañana cuando yaRuperto lo estaba esperando metido en la canoa aspirándose un ilimitado tabaco.

Ese día como cosa inusitada sin corresponderse con el mes, el cielo se encontraba encapotado, resultado lógico del reciente paso de un infante huracán que todavía silbar y retorcer los matorrales de la gran ciénaga.

Juan miguel medio recordaba que al momento de despertar había pronunciado una frasesindescriptible. Lo atormentaba el pensar que las había pronunciado en un idioma que ni siquiera conocía. Lo que soñó sin memorizar le produjo un desasociego premonitorio. Las circunstancias le mantuvo la cabeza y el corazón bastante acelerado. En cambio su mujer Tomaza Carmela, dormía aun plácidamente.

En entre verada figura se ensanchaba a lo largo y ancho de la cama enmarañada de pies y brazos con loscuerpos de las dos pequeñas niñas. El hombre la despertó para que no se le olvidara mandar a las niñas de compras a la tienda de la señora mercedes Badillo Hernández. La tienda quedaba en el puerto de las mercedes, a una distancia aproximada de medio kilometro. Se llamaba Puerto de las mercedes porque en la familia Badillo Hernández había tres miembros con el nombre de Mercedes: la abuela, la hija yla nieta.

Juan Miguel también le recordó que lavara el acentuado bulto de ropa sucia ya que presentía que a la entrada del amanecer el día iba estar bastante soleado.

Lo primero que hizo el hombre fue desayunar con un recalentado arroz de lisa que había sobrado del día anterior. Dispuesto para la pesca salió por un remedo de puerta trasera notando que el mocho Ruperto achicaba el poco de...
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