La leyenda del dorado

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 8 (1774 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 10 de mayo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
La leyenda del Dorado |
 Conquistadores, exploradores y aventureros buscaron incansablemente El Dorado por toda Sudamérica.  En su afán por llegar a esa fabulosa ciudad pletórica de oro y plata realizaron esfuerzos tan colosales como vanos.  Algunos descubrieron recovecos insospechados de una geografía formidable y bebieron un sorbo de gloria, a pesar del fracaso en sus expectativas.  Otros nohallaron más que penurias, muerte y olvido. Si bien su emplazamiento no correspondía exactamente al territorio de la Argentina, su leyenda estuvo ampliamente difundida en estas tierras, y no faltaron quienes la buscaron infructuosamente en el norte de nuestro país. Buscaron Riquezas y estaban llenos de ilusiones por el mundo nuevo que estaban por descubrir. El sortilegio del oro y la presunción deque era fácil obtenerlo encandilaban a quienes oían las noticias que cruzaban del Nuevo al Viejo Mundo.  Muchas se referían a hechos reales, como el saqueo de los dos mayores imperios de la América precolombina: el azteca y el inca.  Para muchos, la verdadera emoción  fue   al conocerse el episodio en que el conquistador del Perú, Francisco Pizarro, exigió para liberar al rebelde Atahualpa supropia altura en oro dentro de un recinto de seis metros de ancho por ocho de largo (Nueva 277). Realmente fueron  muy ambiciosos los comentarios que hablaban del oro.  Pero desde antes circulaban alusiones a inmensas riquezas que se ocultaban en sitios extraordinarios esparcidos por doquier, se tejieron leyendas e historias que hablaban del fabuloso oro. ¿Eran espejismos, memorias de esplendoresextinguidos, eran historias inventadas? Hasta el día de hoy todavía son una incógnita. Entre esas historias maravillosas  entre la tradición y la fantasía, brillaba con singular fulgor la de un cacique tan rico que todos los días revestía su cuerpo con oro y después se bañaba en un lago para quitárselo, no sabía que hacer con tanto oro... En realidad el relato correspondía a la ceremonia deentronización de los jefes entre los indios chibchas, en el norte de Colombia.  Para que cada nuevo cacique se consagrara al Sol lo desnudaban, untaban su cuerpo con resina o barro y lo espolvoreaban de pies a cabeza con un fino polvillo de oro.  Así engalanado, subía a una balsa cargada de ofrendas preciosas que en el centro del lago Guatavita se arrojaban a las aguas, donde además se lavaba el caciquepara entregar a los dioses el oro que lo cubría. El cacique era reverenciado como el Dios máximo para los aborígenes de la región.  Ese ritual había desaparecido antes de la llegada de los españoles y, transformado en leyenda, pasaba oralmente de generación en generación.  Sin embargo, los conquistadores se negaron a admitir que semejante prodigalidad fuera cosa del pasado.  La codicia confirió a lasaga proporciones fabulosas, y desde 1530 se organizaron expediciones para buscar la ciudad del cacique dorado.   A pesar de los años transcurridos, los españoles pensaban que estas ceremonias todavía se hacían en la América que estaban conquistando, por eso buscaban con mucha ambición  el oro. El nombre de El Dorado se atribuye a Sebastián Belalcázar, conquistador de Nicaragua y fundador deQuito, Guayaquil (en Ecuador), Popayán y Cali (en Colombia).  Cambió su apellido, Moyano, para adoptar como tal el nombre de la villa de Extremadura donde había nacido.  Lúcido y sagaz  (a pesar de que nunca aprendió a leer), a los doce años vino a probar fortuna en América, donde acumuló considerable prestigio.  Fascinado por las narraciones marchó hasta la meseta de Cundinamarca (Colombia), donde en1539 se encontró (en lo que parece ser un caso único en la historia) con otras dos expediciones: los hombres de Belalcázar, los de Gonzalo Jiménez de Quesada (fundador de Santa Fe de Bogotá) y los del alemán Nicolás de Federmann habían ido a parar al mismo sitio sin saber nada los unos de los otros.  Cuentan que los primeros iban ataviados con finos trajes de Castilla, los segundos lucían...
tracking img