La liberttad y los pobres

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Mario Vargas Llosa,   20/11/2008
La libertad y los pobres

Discurso del escritor en la recepción del Premio a la Libertad 2008, entregado en la ciudad de Fráncfort, por la Friedrich-Naumann-Stiftung für die Freiheit, el pasado 8 de noviembre

Recibo con alegría y gratitud el “Premio a la libertad” que me concede la FundaciónNaumann. La palabra que designa este generoso reconocimiento –libertad- sintetiza tantos progresos alcanzados en el desarrollo de la civilización y tantas aspiraciones humanas que han hecho avanzar la historia que, quien recibe un premio semejante, sólo puede sentirse abrumado por la responsabilidad que se pone sobre sus hombros. Demás está decir que lo recibo con humildad y como un mandato de rigor yde autenticidad en mi trabajo intelectual. Existe un prejuicio interesado sobre el tema de la libertad que, recuerdo, estaba muy en boga en mis años juveniles, llenos de veleidades de utopista social: que la libertad es una hija del privilegio, que sólo disfrutan de ella los ricos y los poderosos, en tanto que para los pobres no es más que un embeleco y un hechizo, sin verdad y sin sustancia,porque, eso decíamos, ¿de qué podría servir la libertad a quienes luchan desesperadamente por la mera supervivencia? ¿Libertad para morirse de hambre? ¿Libertad para el desempleo, la explotación y la marginación? Quisiera refutar esa antigua falacia, mostrando, con dos ejemplos concretos, dos historias de pobres, ocurridas en mi país, el Perú, cómo, en contra de esa idea prejuiciosa de la libertad,ésta, cuando existe y es aprovechada, puede ser el instrumento más rápido y eficaz para derrotar a la pobreza de la única manera que es posible hacerlo: creando riqueza. La primera historia es la de una familia cuyo nombre es difícil de memorizar, los Añaños, ya que ese par de eñes crean serios problemas fonéticos a los extranjeros. Pero vale la pena hacer el esfuerzo de recordarlo porque laextraordinaria aventura de la familia Añaños –que parece vivida para ilustrar las ideas que promovemos los liberales- debe ser divulgada como un ejemplo de lo bien que le podría ir a América Latina si los demagogos la emularan en vez de gastar sus energías manifestándose contra la globalización o amenazando, a la manera del boliviano Evo Morales y del venezolano Hugo Chávez, con aniquilar a la culturaoccidental, dos maneras de perder el tiempo equivalentes a escupir a la luna o protestar contra la ley de gravedad. Eduardo y Mirta Añaños tenían una pequeña chacra en la ladera oriental de los Andes, en el interior de Ayacucho, el empobrecido departamento donde nació el movimiento maoísta de Sendero Luminoso –la región peruana que más sufrió en muertos y desaparecidos y en daños materiales en losochenta, los años del terror. Ese fundo fue asaltado y devastado por un destacamento revolucionario. La pareja y sus hijos escaparon ilesos, pero, en vez de huir hacia la costa como hicieron decenas de millares de familias campesinas y de clase media, se refugiaron en su pequeña vivienda de la ciudad de Ayacucho, dispuestos a sobrevivir el infortunio. ¿Cómo ganarse la vida en esa tierra asolada porel terrorismo y el contra-terrorismo, que de ser pobre pasó en los años ochenta a miserable, con millares de desocupados y marginales mendigando por las calles? Los Añaños estudiaron el entorno y advirtieron que, debido a las acciones terroristas, los ayacuchanos se habían quedado sin bebidas gaseosas. Los camiones de Coca Cola y Pepsi Cola, provenientes de Lima, que subían por la carreteracentral eran continuamente atacados por los senderistas o por delincuentes comunes que se hacían pasar por guerrilleros, y, hartas de las pérdidas que ello les significaba, las respectivas compañías cesaron los envíos o los espaciaron de tal manera que las bebidas que llegaban resultaron insuficientes para cubrir la demanda local. Uno de los cinco hijos de Eduardo y Mirta Añaños, Jorge, ingeniero...
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