la maria resumen

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  • Publicado : 28 de mayo de 2014
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He aquí, caros amigos míos, la historia de la adolescencia de aquél a quien tantoamasteis y que ya no existe. Mucho tiempo os he hecho esperar estas páginas. Después deescritas me han parecidopálidas e indignas de ser ofrecidas como un testimonio de migratitud y de mi afecto. Vosotros no ignoráis las palabras que pronunció aquella nocheterrible, al poner en mis manos el libro de sus recuerdos:«Lo que ahí falta tú lo sabes;podrás leer hasta lo que mis lágrimas han borrado.» ¡Dulce y triste misión! Leedlas, pues, ysi suspendéis la lectura para llorar, ese llanto me probará que la he cumplidofielmente.
I
Era yo niño aún cuando me alejaron de la casa paterna para que diera principio a misestudios en el colegio del doctor Lorenzo María Lleras, establecido en Bogotá hacía pocosaños, y famosoen toda la República por aquel tiempo.En la noche víspera de mi viaje, después de la velada, entró a mi cuarto una de mishermanas, y sin decirme una sola palabra cariñosa, porque los sollozos leembargaban lavoz, cortó de mi cabeza unos cabellos: cuando salió, habían rodado por mi cuello algunaslágrimas suyas.Me dormí llorando y experimenté como un vago presentimiento de muchos pesaresque debíasufrir después. Esos cabellos quitados a una cabeza infantil; aquella precaucióndel amor contra la muerte delante de tanta vida, hicieron que durante el sueño vagase mialma por todos los sitios dondehabía pasado, sin comprenderlo, las horas más felices de miexistencia.A la mañana siguiente mi padre desató de mi cabeza, humedecida por tantas lágrimas,los brazos de mi madre. Mis hermanas al decirmesus adioses las enjugaron con besos.María esperó humildemente su turno, y balbuciendo su despedida, juntó su mejillasonrosada a la mía, helada por la primera sensación de dolor.Pocos momentos despuésseguí a mi padre, que ocultaba el rostro a mis miradas. Laspisadas de nuestros caballos en el sendero guijarroso ahogaban mis últimos sollozos. Elrumor del Sabaletas, cuyas vegas quedaban a...