La memoria y el recuerdo

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Testimonios

La memoria o el recuerdo
A. Darío Lara*

V

erano de 2003. Mi hijo Claude me ha traído de Montreal
el libro “Jules Supervielle
– Le forçat volontaire”. Su autor,
Ricardo Paseyro. Lectura inmediata entre los pinares de los Landes,
a pesar de los días de la canícula de
agosto. Lectura apasionante y evocadora de tantos recuerdos; nombres
y hombres que se hacen presentes, enun inmenso cortejo de quienes desfilan como cansados de inmortalidad.
Terminaba apenas la corrección de
la CORRESPONDENCIA de Jorge
Carrera Andrade con intelectuales
de lengua francesa, lectura que ha
revivido mi contacto con varios de
ellos: Supervielle, Vandercammen,
Bosquet, Verdevoie, Verhesen, Mazoyer, Rousselot, Callois, Durand,
Ganzo, etc. Han desaparecido. Han
muerto. NO.“Mourir c’est aller vivre ailleurs” (Alain Bosquet).
Sin embargo, el nombre de Ricardo Paseyro revive aún más mis
recuerdos y nuestras reuniones en
las décadas del 60, 70, cuando el
muy joven uruguayo se desataba, en
nuestras conversaciones, en acerbas
críticas contra Neruda, en particu*

lar, y contra los escritores de la “nomenklatura”, “a sueldo de Moscú,
de Pekín”. Lo he mencionado y citadoen el Ier. tomo de “Jorge Carrera
Andrade – Memorias de un Testigo”
(páginas 168-172). He perdido su
contacto; desconozco su existencia, su dirección. Apenas regresé de
vacaciones, he resuelto buscarle y
dialogar nuevamente con tan alto
representante de las letras francohispanoamericanas.
El 30 de agosto le escribo una
primera carta; como no conozco su
dirección, la envío a la Embajada delUruguay, solicitando se la haga seguir a su destinatario. Algunas líneas
de aquella carta:
“Seguramente mi nombre le es
desconocido. Sin embargo, tuve la
suerte de encontrarle algunas veces,
cuando yo frecuentaba a mi compatriota Jorge Carrera Andrade. Naturalmente, tuve el privilegio de conocer al eximio poeta Jules Supervielle,
entre tantos otros escritores que frecuentábamos en aquelentonces en
París...Acabo de leer su admirable
libro en el que tan maravillosamen-

Ministro en servicio pasivo del Servicio Exterior Ecuatoriano.

AFESE 46

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A. Darío Lara

te nos revive al gran poeta...Por lo
tanto, mucho desearía encontrarle.
Como el mes de septiembre pasaré
en el campo, me sería muy agradable reunirnos en el curso del mes de
octubre...”
Pasan los días.Espero...espero.
Al fin, el 16 de septiembre (por error
ha escrito su carta con fecha 16 de
agosto), recibo una contestación y
emocionado leo:
“Ha sido para mí gratísimo recibir su mensaje del 30 de agosto.
Me conmueve que al cabo de
tantos años haya pensado Usted en
mí, y buscado mis trazas. He leído
con vivo placer su carta, en la cual
vibran recuerdos de Carrera Andrade y de Supervielle.No puede Usted imaginar cuánto me entusiasma la perspectiva de
vernos en octubre, a su regreso. Le
guardaré siempre un profundo reconocimiento por este gesto suyo,
que me permitirá rememorar en su
compañía los años de mi aprendizaje
como poeta...”
2 –El contacto está restablecido. Me da su dirección, su teléfono.
Nueva carta mía del 21 de septiembre, para solicitarle una fotografía deSupervielle que irá en la CORRESPONDENCIA , antes mencionada.
En mi carta anterior le he manifestado mi deseo de encontrarle en el
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mes de octubre; el 24 de ese mes, por
teléfono le comunico que seguiré en
el campo y a mi regreso a París le
llamaré para fijar una cita en el mes
de noviembre. En efecto, nuevamente nos comunicamos por teléfono y
quedamos en vernos el jueves 26, en
el CaféLe Valois, Plaza Río de Janeiro, frente al Parque Monceau y de la
Embajada del Ecuador.
Con Nicole, mi esposa, a las
5 p.m. del día fijado estamos en el
Café Le Valois. Tengo en mis manos,
como convenido, su libro “Jules Supervielle”. Pocos minutos de espera
y llega Ricardo Paseyro. Le precede una amplia sonrisa y un gesto
de amistad inconfundible. Abrazos
muy afectuosos. Si han...
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