La mujer de larga cabellera

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“LA MUJER DE LA LARGA CABELLERA, MARÍA MAGDALENA”,
DE JESÚS CAPO

(Editorial Ekumene, S.L., primera edición: septiembre de 2005)

María de Magdala realiza su oficio sin mayores sobresaltos ni emociones, hasta que un día, su amiga Noa le cuenta que han llegado a Magdala, un pueblecito en que el medio de subsistencia era apenas una fábrica de salazón de pescados, unos hombres jóvenes queparecían campesinos o pescadores, acompañados de un rabí. A poco andar, ya ambas compañeras de oficio, “Se habían acercado lentamente hasta el grupo del predicador. El sol caía de plano. Algunas personas se habían sentado a la orilla y varios enfriaban sus pies en el agua. Una ligera brisa, procedente del oeste, apenas refrescaba algo la atmósfera”. Se va generando la adhesión de la mujer de la largacabellera a aquel carismático galileo. Cabellera mencionada varias veces y que da el título al libro por su carga semiótica: “Todos o casi todos los amigos de Jesús la habían visto con su cabellera suelta, arrastrada por el suelo, pregonando públicamente su condición, que, por lo demás, aunque recogiera el velo, tarde o temprano hubiera sido de conocimiento general. No era tan fácil escapar a sudestino”. Pero el destino de María Magdalena era otro: encontrarse con el rabí venido a Magdala para ser cautivada y reparada por él.

Jesús Capo va enmarcando esta historia de restauración y de fidelidad, mostrándonos paisajes que hacen más vívido y novelesco el relato. No son sólo los hechos, sino éstos en un ambiente físico realista o idealizado, colorido, bello: “Al pie de la suave colina, lasleves ondas del lago bañaban los grisáceos guijarros. Tres o cuatro embarcaciones ensuciaban aquella tersa superficie azulina. Y en la ladera los lirios azules, los rojos y blancos tulipanes, las sencillas margaritas, salpicaban un intenso verde. Varias retamas de un amarillo purísimo le guarecían eficazmente de la vista ajena [a María de Magdala]. Aquél era un natural refugio. Lamentablemente, elexquisito aroma de las flores se mezclaba a veces con algunas ráfagas de olor del pescado que se secaba al aire libre”.

¡El paisaje con que Jesús Capo nos sitúa en la Historia Sagrada!

La transformación de María es radical a medida que pasan los días cerca del Maestro: “María estaba muy contenta. Su vida cambió drásticamente desde que Jesús la invitó a seguirlo. Ahora, con la madre de Jesúsy otros parientes, caminaban a su encuentro”.

“Aquel carismático profeta atraía irremediablemente a la gente, y esto era quizá lo más importante para sus seguidores. Con ese poder, algún día se decidiría a establecer su reino. Ella no comprendía bien de qué se trataba éste, pero intuía que no era algo material y que, a la vez, debía ser algo muy bueno”. De seguro, muchos seguidores esperabana un Mesías liberador político, que los libertara del yugo del Imperio Romano, y María de Magdala sospechaba que el asunto iba por un derrotero distinto que el de las revoluciones por las armas.

María Magdalena teme mucho por Jesús si éste va Jerusalén, pues intuye el desenlace, al conocer el corazón humano:

“–¡Han detenido a Jesús! –gritó María Salomé, la madre de los Zebedeos, mientrasirrumpía en la estancia”.

La narración, en lo esencial ciñéndose al relato bíblico, corre rápido, con pinceladas precisas se da cuenta de muchos episodios de los Evangelios, y otros quedan insinuados, presentes en la conciencia del lector que conoce los hechos, quién no: “Magdalena se asomó por la ventana. Comenzaba a amanecer. Una tímida claridad coronaba el monte de los Olivos. Jesús ya llevabavarias horas preso. Una creciente inquietud comenzó a oprimirla. Posiblemente las próximas horas serían decisivas”. El narrador está colocado en la conciencia o en el corazón de la protagonista. No se cuenta la “noche del huerto”, pero tampoco se omite. La visión de María Magdalena es la propia de ella y condiciona en ocasiones la del narrador; ella no estuvo en el huerto aquella noche, la de...
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