La noción aristotélica de vida contemplativa (bíos theōrētikós). ética nicomaquea x 7 y ix 9

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La noción aristotélica de vida contemplativa (bíos theōrētikós). Ética nicomaquea X 7 y IX 9: vivir, sentir y pensar
Jesús Araiza
UNAM-CIDHEM

Además, sea obra del alma producir el vivir; y propio del vivir es el uso y la vigilia; pues el dormir es cierta inactividad y reposo. De manera que, puesto que es necesario que la obra del alma y de la virtud sea una y la misma, la obra de la virtudserá una vida excelente. Este, por consiguiente, es el bien perfecto, en el cual hemos dicho que consiste la felicidad. Arist. EE II 1, 1219ª 23 -28

Una afirmación que hace Aristóteles en Ethica nicomachea (EN) X 7 en relación con la vida contemplativa, puede parecer a simple vista oscura o paradójica ante los ojos de quien investiga el significado del bíos theōrētikós dentro de su obra.Dice el Estagirita que el acto propio del intelecto es la actividad más continua en nosotros (synechestátē) y que “somos más capaces de contemplar de manera continua que de realizar cualquier otra clase de acción” . La paradoja surgiría si pensaramos que la actividad del intelecto consiste exclusivamente en la contemplación de los primeros principios o, de manera muy especial, en la intelección delprimer principio del que penden todas las demás sustancias; ese principio al que Aristóteles llama tò prôton kinoûn akínēton, el primer motor inmóvil. Como en el caso de dios, que no contempla otro objeto distinto a él mismo, pues no existe una sustancia mejor ni más divina que dios, de modo que su pensamiento es pensamiento del pensamiento, así también en el hombre la contemplación consistiríaexclusivamente en el acto del intelecto, el cual intelige no un objeto diferente a sí mismo, sino la intelección de su propia intelección . En tal caso, afirmar que somos más capaces de contemplar de manera continua que de realizar cualquier otra clase de acción, sería lo mismo que decir que somos más capaces de poner en acto nuestro intelecto en la intelección de su intelección, antes que depracticar cualquier actividad externa. No obstante, la realidad parece mostrar algo muy distinto a esto. La mayor parte del tiempo en que transcurre nuestra vigilia, mientras estamos despiertos, estamos en contacto directo con la realidad externa a través de nuestros sentidos, y no es antes, sino hasta después de que se ha puesto en acto la percepción sensorial, cuando se da la actividad de nuestrointelecto. De hecho, tan pronto como despertamos y pasamos del sueño a la vigilia, si bien comenzamos por recordar nuestros sueños o por anticipar en nuestra mente aquello que nos proponemos realizar durante el día, no obstante nos ocupamos en seguida en actividades externas –como en ducharnos, por ejemplo, en desayunar, en leer, en escribir, en salir de casa, en dar un paseo, ir a la universidad o anuestro trabajo, etc.–, actividades todas a que nos obliga o mueve la necesidad, el deseo, el apetito o el intelecto. Por esa razón, y por el empirismo que caracteriza a la filosofía de Aristóteles, es difícil que el sentido que da al concepto de contemplación en el pasaje citado sea tan estrecho; pues, de otra manera, tendríamos que creer que, al afirmar que somos más capaces de contemplar demanera continua que de realizar cualquier otra clase de acción, habría querido decir algo que, de hecho, no vemos en la vida práctica. En efecto, no pasamos la mayor parte del tiempo de pie, inmóviles, en la intelección de nuestra intelección, o investigando los primeros principios, tal como Sócrates solía hacerlo y como efectivamente llegó a hacerlo para admiración de los atenienses cercanos a él,según el testimonio que da Platón en el Symposion por boca de Aristodemo y de Alcibíades , momentos antes de ingresar en casa de Agatón, o también durante la batalla de Potidea, todo un día y una noche completos. Según el relato del informante en el Symposion, ambos, Aristodemo y Sócrates, llegaron juntos a casa de Agatón:
“Entonces Sócrates, concentrando de alguna manera el pensamiento en sí...
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