La obediencia debida

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Breve Historia de Obediencia Debida

. Delimitación Conceptual

Cuando el 8 de abril de 1945 los aliados firmaban el Estatuto y Acuerdo de constitución del Tribunal Militar Internacional que juzgaría los crímenes de la Segunda Guerra Mundial más conocido como Tribunal de Nürenberg, se asistía a un cambio fundamental en la institución de la obediencia debida u obediencia jerárquica.En efecto, al afrontar el juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad cometidos, el tribunal se encontraba ante la posibilidad de que las responsabilidades se diluyeran entre las órdenes y jerarquías de la organización nazi, con el riesgo de que los hechos quedaran en la impunidad1

. Con el fin de impedirlo, el art. 8° del Estatuto establecía: "El hecho de que el acusado haya obrado segúninstrucciones de su gobierno o de un superior jerárquico no le eximirá de responsabilidad, pero podrá ser determinante de disminución de la pena si el Tribunal lo estima justo". Al margen de las consideraciones materiales de justicia de la constitución de dicho tribunal, cabe destacar que la disposición antes mencionada, al mantener la responsabilidad penal de los subordinados (p. 332) en casosde obediencia jerárquica, constituye un testimonio del cambio histórico de correlación entre los dos grandes principios reguladores de la convivencia humana: autoridad y legalidad.

Efectivamente, desde el derecho romano, pasando por las Partidas, el derecho español recepcionado formalmente por el Perú con el C. P. de 18622, prescribía el deber de obediencia al superior, consignándoseexento de responsabilidad al subordinado que actuaba conforme a dicha obediencia. Ello se explicaba en la fundamentación de las sociedades antiguas bajo el principio de autoridad. Sin embargo, al asistir a la instauración del Estado de Derecho, con su nota primaria fundamental del "imperio de la ley", se imponía la sumisión de la autoridad a la legalidad3 y, con ella, una reformulación del deberabsoluto de obediencia.

Es precisamente esta delimitación histórica de la institución la que va a marcar el fundamento del debate político-criminal: la resolución de un conflicto entre legalidad y autoridad, que no está exento de consideraciones éticas -al entrar en juego la vulneración de derechos fundamentales anteriormente sacrificados- y de intereses inmediatamente políticos4

Bachiller enDerecho y Abogada por la Pontificia Universidad Católica del Perú; Doctora en Derecho por la Universidad de Salamanca. En la actualidad, profesora titular del área de Derecho Penal del Departamento de Derecho Público de la Universidad de Salamanca.
1 Cfr. A. Quintano Ripollés, Tratado de derecho penal internacional, t. I, Madrid, Instituto Francisco de Vitoria, 1955, p. 180. Algo similar ya habíasucedido en el juzgamiento de los hechos de la Primera Guerra Mundial, en el que la obediencia constituyó una válvula de escape de delimitación de responsabilidades.
2 Sobre las condiciones y consecuencias sociales de tal recepción, vid. J. Hurtado Pozo, La ley `importada', Lima, Cedys, 1979, págs. 42-53.
3 Cfr. Elías Díaz, Estado de Derecho y sociedad democrática, 4a reimp., Madrid, Edit.Taurus, 1985, págs. 31 y ss.
4 Un caso que expresa sintomáticamente la correlación de poderes materiales y sus propios intereses dentro de una democracia formal, a propósito de la aplicación de la obediencia debida, es el argentino (ley 23.521), al que se hará referencia más detallada en el apartado 6. Solo resulta conveniente citar unas palabras de R. Bergalli: "Este es el más reciente, peroquizá no el último, de los avances realizados por el poder militar sobre el sistema y las instituciones democráticas en la Argentina". Del mismo autor, "El olvido como ideología del discurso jurídico-penal", en Doctrina Penal, núm. 93, 1988, pág. 439.
Así, hace más de diez (10) décadas se multiplicaron las teorías para dar explicación sobre las causas de la criminalidad. La realidad pareciera...
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