La palabra en la iglesia

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La Palabra en la Iglesia

Una forma concreta de revalorizar el contenido de la fe y de la celebración es poner el acento en la dimensión sacramental de la palabra. Pues en ella la Palabra de Dios, seguida de la palabra humana, adquiere su pleno sentido salvífico. Es a través de la Liturgia donde más activa y realmente se realiza la misión de la Palabra, llevar a la comunión a toda lahumanidad: "Les anunciamos la vida eterna, que estaba en el Padre y se nos manifestó: lo que hemos visto y oído se lo anunciamos a ustedes, a fin de que vivan también en comunión con nosotros, y esta comunión nuestra sea con el Padre y con su Hijo Jesucristo"[i].

Una lectura de la actualidad
Que la cultura actual tiene como trasfondo de su decadencia un vacío metafísico, es una realidadante la cual no podemos más que asentir. Como consecuencia inmediata dicha cultura experimenta un vacío lingüístico. A la falta de abstracción metafísica sucede la falta de capacidad de expresión. A esto se suma la existencia de una especie de pragmatismo lingüístico[ii], que hace que la palabra sea vaciada de su contenido real y lo expresado sea una ficción de la realidad y nada haya que transmitiral otro yo personal. Una palabra así concebida no puede sostener el diálogo. No importa el qué se dice, sino el cómo se dice. Se busca el perfeccionismo de la forma en detrimento de la perfección de la verdad y del bien. Es una palabra sin objeto. El tipo histórico que encarna esta forma es el sofista.
Contribuye, además, a esta pérdida de identidad del lenguaje y la palabra, la existencia deun neo nominalismo que es una forma de corrupción del lenguaje a través de preconceptos científico-filosóficos, en que se lo vacía de contenido por desconectarlo de su referencia a la realidad, en tanto que la palabra resulta mera expresión convencional. El lenguaje vendría a ser una mera construcción lógica que se da independiente del discurso y del conocimiento.
Sin pretender hacer aquíun análisis del lenguaje en la actualidad, vemos necesario ubicar el contexto donde se desarrolla nuestra temática. Si bien el ámbito natural de la Palabra en al Iglesia no es el mundo sino la liturgia, es bueno saber que la palabra en la liturgia se dirige a un hombre inserto en un contexto socio cultural que lo condiciona y, en este caso concreto, lo condena a no poder desentrañar toda suriqueza.
Hoy, a cuarenta años de la promulgación de la Constitución Conciliar Dei Verbum, la Iglesia sigue teniendo el deber y el derecho de enseñar al hombre a escuchar. El gran objetivo del Concilio fue la invitación a la humanidad y, particularmente a la Iglesia, a escuchar la Palabra de Dios que se revela en la historia y sigue queriendo provocar en el hombre una respuesta. Es lo que los padresconciliares trataron de decir al afirmar que “Dios, que habló en otro tiempo, habla sin intermisión con la Esposa de su amado Hijo; y el Espíritu Santo, por quien la voz del Evangelio resuena viva en la Iglesia, y por ella en el mundo, va induciendo a los creyentes en la verdad entera, y hace que la palabra de Cristo habite en ellos abundantemente”[iii]
Sin embargo, la actualidad nos muestraque el hombre parece estar inmune a la llamada, parece haber perdido la capacidad de escucha que supone la actitud profunda de la humildad y revela el sentido de la obediencia. Si el hombre de hoy no sabe escuchar, si la “cultura del ruido” no le permite el silencio necesario, ¿cómo hacer que llegue a él el Evangelio? Si no sabe “decodificar” el lenguaje de Dios en su Iglesia, ¿cómo transmitir laverdad de la fe que “nos llega por el oído”? Lo peligroso es cuando esta realidad se filtra en la Iglesia misma, sobre todo en su liturgia, haciendo perder el valor de la Palabra de Dios en medio de las palabras humanas, en medio de gritos, de estridentes cantos y el despreciado sentido festivo que de ella se hizo.
En el mundo de la imagen, aprender a oír es el gran desafío, pues “la...
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