La paradoja dle comediante

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L A

P A R A D O J A D E L C O M E D I A N T E D I D E R O T

D E N I S

CON UN ESTUDIO PRELIMINAR DE JACQUES COPEAU Título del original francés: PARADOXE SUR LE COMEDIEN

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LA PARADOJA DEL COMEDIANTE

reflexiones de un comediante sobre " la paradoja" de Diderot porJacques Copeau

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DENIS DIDEROT

Un concepto elevado del papel del actor se asocia, en Diderot, a la nobilísima idea que éste sustenta acerca del teatro. El arte del actor -dice- exige "gran número de cualidades que la naturaleza reúne tan pocas veces en una misma persona, que abundan más los grandes autores que los grandes comediantes". (Dictionnaire Encyclopédique. Article Comédien). "Noconozco estado alguno que exija formas más exquisitas, ni costumbres más honestas que el teatro". (Deuxiéme Entretien sur le Fils naturel). Diderot llega hasta a encarar un resurgimiento teatral, desde el punto de vista del actor, y llega hasta hacerlo depender del artista mismo. Porque si el poeta confiara únicamente sus obras a hombres respetables, tendría que respetarlos, primeramente. Asíganaría en pureza, en delicadeza, en elegancia. Y, junto con él, saldría ganando el público.
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LA PARADOJA DEL COMEDIANTE

Uno se siente conmovido al ver cómo honra un espíritu selecto, a los servidores de la escena, exigiendo previamente de ellos una nobleza que les cree obligaciones. Mas apenas dirige la mirada a la condición del actor y a su carácter, Diderot desciende al pesimismo másextremo. Para "una profesión tan hermosa", sólo ve surgir vocaciones en "la falta de educación, la miseria, el libertinaje". Deplora que ninguna doctrina saludable sea puesta en práctica para despertar aquello que la naturaleza no produce por sí misma: "Si vemos tan pocos grandes actores -dice- es debido a que los progenitores no destinan sus hijos al teatro; es porque éstos no se preparan mediante unaeducación comenzada en la juventud; es porque una compañía teatral no es (como debiera serlo en una comunidad en la que se otorgase a la función de hablar a los hombres congregados para ser instruidos, entretenidos, corregidos, con la importancia, honores y recompensas que tal función merece), una corporación formada, como las demás comunidades, por gente proveniente de todas las familias de lasociedad y llevados a escena tal como se dedican a servir, al palacio, a la iglesia, por propia elección o
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DENIS DIDEROT

por gusto y consentimiento de sus tutores naturales". Diderot podía agregar que los más propensos a sanas aspiraciones, entre los estudiantes de arte escénico, los menos rebeldes a la disciplina son también, a menudo, los menos dotados. Podía preguntarse si la intensidadde esas dotes no está en razón inversa a cierta inteligencia y ciertas virtudes, y si, por lo mismo, los actores más distinguidos, si bien prestan al teatro el brillo de su personalidad, no serán, por regla general, los peores enemigos del arte dramático. Diderot los consideraba "ridículos, cáusticos y fríos, fastuosos, disipados, disipadores, interesados, aislados, vagabundos, vanidosos,insolentes, envidiosos, presuntuosos", etc... Duda de que esa gente desdeñable posea un alma. Y, para terminar: "Están excomulgados... -dice-. ¿Creéis que las huellas de tan continuo envilecimiento puedan ser nulas y que, agobiada bajo el fardo de la ignominia, pueda un alma ser tan firme como para sostenerse a la altura de Corneille?". No es ya a la condición, sino a la naturaleza del actor que él dirigesus ataques. Y no es a la naturaleza corrompida por la función que Diderot instruye
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proceso, sino que declara a la función en decadencia a causa de la naturaleza viciada del artista. Encontramos rencor en este juicio. Es tan apasionado como, en su autor, es grande su amor al teatro. "Tengo en alta estima el talento de un gran artista -escribe Diderot-,...
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