La pobreza

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El sueño de Inocencio
Ascenso y caída del Papa mas poderos de la historia.
Gerardo Laveaga.

me, me, adsum qui feci, in me convertite ferrum!
VIRGILIO, Eneida, IX.426

? Quien es mas importante? ¿el emperador o el Papa¿ es lo siempre se preguntaba Lotario de Segni. El anciano Huguccio de Pisa respondió – cada uno de ellos lo es en sus respectivos ámbitos- son poderes iguales ante Dios,aunque el Papa deba prevalecer en defensa de la moral o para restablecer la paz entre los cristianos.
Algunos estudiantes consideraban que las enseñanzas de Huguccio rayaban en la herejía, pero a un maestro como él podrían perdonársele esa y otras flaquezas mientras hiciera reflexionar a sus alumnos. Y vaya que lo había hecho aquella mañana. ?Porque el emperador había ganado la partida despuésde que el Papa Gregorio VII lo había obligado a pedirle perdón? ¿Había ganado la Teología –como Lotario llago a aprenderlo en Paris – o había fallado el Derecho, como trataba de averiguarlo ahora en Bolonia¿ ¿Qué representaba el Papa , en cualquier caso? Se suponía que gozaba de una jerarquía mas elevada que el emperador ¿Por qué entonces, cualquier palurdo al frente de una gavilla podíaarrastrarlo por los cabellos, molerlo a palos y encerrarlo en una mazmorra?
Subestimas el aspecto político – añadió Huguccio - sin él, no se entendería lo que ocurre en el mundo. Homo, homini lupus, escribió Plauto. La disputa entre el Papa y el emperador confirmo esta verdad.
“Que extraño pensó Lotario. Tenía la sensación de que soñaba. No estaba seguro de que el día anterior le hubieran anunciado lamuerte del Papa y el ascenso del ahora Gregorio VII.
¿Acaso creen que los ricos se salvarán? ¿Creen ustedes que porque rezan y golpean su pecho tendrán piedad de ellos el Señor? Desensáñense. Quien pone sus afanes a la riqueza, será condenado. –Jesús nos ha advertido que los que hoy sufren y lloran, que los que hoy padecen hambre y sed de justicia, que los que hoy son perseguidos, mañana heredaránel Reino de los Cielos.
Había pasado casi un día entero sin probar bocado. Cuando Huguccio lo interrogó con la mirada y reprochó su retraso, Lotario musitó un “lo siento” que nadie escuchó.
- Estamos examinando el canon 27 del Tercer Concilio de Letrán -anunció el magíster.
Siempre cuidadoso de no desafiar las Escrituras ni al Papa, siempre respaldándose en Graciano, pero siempre mordaz, elpaisano había invitado a sus discípulos a preguntarse si era justo perseguir a los herejes por igual. No había podido elegir un tema el mejor esa mañana.
- De nada sirven que los herejes vivan como cristianos sí, por otra parte, no declaran sumisión a la Iglesia, fundada por Cristo - respondió el alumno.
- Si hoy declaran sumisión a la Iglesia, ¿dejarían de ser herejes por ese solo hecho?–Preguntó Huguccio--¿podemos considerar que son tan herejes los patarinos como los triaverdinos, a quienes la Iglesia ha ordenado combatir, incluso con armas?
- El Concilio de Letrán - dijo al fin el conde de Segni - se celebró hace ocho años. La bula ad abolendum se promulgó más tarde. Esto significa que, durante el Concilio, ni el Papa ni el Emperador tenían claro quiénes eran herejes y quienes no.¿Acaso ha olvidado que el Papa estrechó a Valdo contra su pecho y acogió con simpatía su voto de pobreza? Ahora las cosas han cambiado y tanto el papa como el Emperador buscan sumisión. Que los herejes guarde silencio mientras ellos siguen diciendo lo que es bueno y lo que es malo. Pero ¿de dónde le viene este poder? ¿De Cristo poder sus armas? ¿Quien nos dice que no son Valdenses quienes haninterpretado mejor la palabra de Dios?
Para no romper la costumbre, sus compañeros le impidieron continuar. Todos comenzaron a hablar al mismo tiempo. Gritaban, se insultaban. Huguccio se mecía en su cáthedra y golpeaba con sus manos extendidas sobre los brazos de la silla. Era inútil. Los estudiantes se levantaron. Comenzaron a salir sin que él lo autorizara. Pero, bueno, pensó resignado, para eso...
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