La realidad originaria de la iglesia

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Unidad 4
Certificación histórica:
La realidad originaria de la Iglesia.

LA REALIDAD ORIGINARIA DE LA IGLESIA

1. Jesucristo, fundamento de la Iglesia
a) ¿«Fundación» de la Iglesia?
b) Jesús y la «reunión de Israel»
2. Cuatro signos de una continuidad estructural entre la reunión de Israel y la génesis pospascual de la Iglesia

1. Jesucristo, fundamento de la Iglesia

El Jesúshistórico, «recuerdo peligroso» para la Iglesia
Cuando preguntamos por el origen determinante de la Iglesia, fundamental para la verdad de la Iglesia actual en su autocompren¬sión y su autorrealización, no basta reseñar simplemente el proceso pospascual de la Iglesia primitiva o los diversos esquemas teológi¬cos de los escritos neotestamentarios, y mostrar después ciertas coincidencias con nuestraIglesia y teología actuales. Lo decisivo para la normatividad de la Iglesia primitiva y de su teología es su nexo constitutivo con el Jesucristo histórico, que como tal trajo la salvación definitiva («escatológica»), cuyo cuerpo, comunidad, pueblo y sacramento pretende ser la Iglesia desde su origen hasta hoy, y a cuya actualización tiene que servir. ¿De qué género es este nexo?
A diferencia de lateoría tradicional, de tipo apologético, sobre la «fundación» de la Iglesia por Jesucristo, la pregunta por el Jesús histórico y su relación con la Iglesia nos crea hoy algunas dificultades. No sólo porque no se puede demostrar este nexo por vía exegética tan fácilmente como sugiere la idea de fundación, sino sobre todo porque la apelación al Jesús histórico no significa para la Iglesia algoinocuo, históricamente distanciado. Al contrario, ahí late un alto potencial de interpelación intrateológica y crítica a la Iglesia: ¿sigue ésta de un modo históricamente demostrable a Jesús, al que se apela constantemente? ¿No parece a veces esta apelación a Jesucristo y a su voluntad una autosugestión reiterada y formula¬ria, que pretende olvidar piadosamente la gran distancia entre el Jesúshistórico y la Iglesia históricamente gestada?
En realidad, la figura de Jesús constituye hoy más que nunca un «recuerdo peligroso» (J. B. Metz) para la Iglesia, y esto por diversas razones:
l. En la persona y en la historia de Jesús hay numerosas pro¬mesas del reino de Dios que los hombres reclaman de la Iglesia como «administradora» de ese anuncio. La Iglesia guarda una rela¬ción esencial con el reinode Dios que llegó y sigue llegando, y cuya figura anticipada ella debe promover en la historia. Esta rela¬tivización radical se opone a cualquier tentación de las instituciones eclesiales de presentarse como fines en sí y de considerar su propia estabilidad como meta última de la acción salvadora de Dios en la historia.
2. Jesús, al criticar duramente la falta de humanidad en algunas tradicionesreligiosas de su pueblo (como la observancia del sábado; cf. Mc 2,27s), estableció un criterio por el que debe regirse la Igle¬sia. El criterio último y decisivo de la predicación y del orden jurídi¬co de la Iglesia es únicamente la salvación de los hombres, y ella tiene que estar a su servicio como un simple instrumento.
3. Jesús dio unas instrucciones claras para la convivencia de su grupo dediscípulos (cf. Mt 23,8-11; Lc 22,24-27), destinadas a hacer de este grupo una especie de modelo del «verdadero Is¬rael». Aunque una Iglesia con casi mil millones de miembros debe poseer lógicamente unas estructuras jurídicas y operativas institu¬cionalizadas, éstas deben diferir profundamente de todas las es¬tructuras de dominio que se han construido conforme al modelo de las autoridadesdoctrinales y escolares, o de los sistemas de las sociedades patriarcales. Jesús antepuso inequívocamente a todas las estructuras eclesiales posibles el signo de la fraternidad, de los hermanos y las hermanas.
La verdad y credibilidad de la Iglesia depende de que ésta afronte siempre honestamente el «peligro» de ese recuerdo del Jesús histórico, de que esté dispuesta a «convertirse» de tantas...
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