La República

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas: 72 (17772 palabras)
  • Descarga(s): 0
  • Publicado: 26 de octubre de 2013
Leer documento completo
Vista previa del texto
REPÚBLICA
de PLATÓ

- Llibre II: 368c - 376c
- Llibre IV: 427c - 445e
- Llibre VII: 514a - 520a,
532b - 535a

REPÚBLICA de Plató

-Desde luego -dijo Adimanto-. Pero ¿qué
semejanza adviertes, Sócrates, entre ese
ejemplo y la investigación acerca de lo justo?
-Yo lo lo diré -respondí-. ¿No afirmamos que
existe una justicia propia del hombre
particular, pero otra también, según creoyo,
propia de una ciudad entera?
-Ciertamente -dijo.
-¿Y no es la ciudad mayor que el hombre?
-Mayor -dijo.
-Entonces es posible que haya más justicia en el
objeto mayor y que resulte más fácil llegarla a
conocer en él. De modo que, si os parece,
369a examinemos ante todo la naturaleza de la
justicia en las ciudades y después pasaremos a
estudiarla también en los distintos individuosintentando descubrir en los rasgos del menor
objeto la similitud con el mayor.
-Me parece bien dicho -afirmó él.
-Entonces -seguí-, si contempláramos en
espíritu cómo nace una ciudad, ¿podríamos
observar también cómo se desarrollan con ella
la justicia a injusticia?
-Tal vez -dijo.
-¿Y no es de esperar que después de esto nos sea
más fácil ver claro en lo que investigamos?
b -Mucho másfácil.
-¿Os parece, pues, que intentemos continuar?
Porque creo que no va a ser labor de poca
monta. Pensadlo, pues.
-Ya está pensado -dijo Adimanto-. No dejes,
pues, de hacerlo.
XI. -Pues bien -comencé yo-, la ciudad nace, en
mi opinión, por darse la circunstancia de que
ninguno de nosotros se basta a sí mismo, sino
que necesita de muchas cosas. ¿O crees otra la
razón por la cual se fundanlas ciudades?
-Ninguna otra -contestó.
-Así, pues, cada uno va tomando consigo a tal
c hombre para satisfacer esta necesidad y a tal
otro para aquella; de este modo, al necesitar
todos de muchas cosas, vamos reuniendo en
una sola vivienda a multitud de personas en
calidad de asociados y auxiliares y a esta
cohabitación le damos el nombre de ciudad.
¿No es ast?
-Así.
-Y cuando uno da aotro algo o lo toma de él,
¿lo hace por considerar que ello redunda en su
beneficio?
-Desde luego.
-¡Ea, pues! -continué-. Edifiquemos con
palabras una ciudad desde sus cimientos. La
construirán, por lo visto, nuestras necesidades.
-¿Cómo no?
d -Pues bien, la primera y mayor de ellas es la
provisión de alimentos para mantener
existencia y vida.
-Naturalmente.
-La segunda, la habitación;y la tercera, el
vestido y cosas similares.
-Así es.
e

Llibre II 368c - 376c

368a

X. Y yo, que siempre había admirado, desde
luego, las dotes naturales de Glaucón y
Adimanto, en aquella ocasión sentí sumo
deleite al escuchar sun palabras y exclamé:
-No carecía de razón, ¡oh, herederos de ese
hombre!, el amante de Glaucón, cuando, con
ocasión de la gloria que alcanzasteis en labatalla de Mégara, os dedicó la elegía que
comenzaba:

¡Oh, divino linaje que sois de Aristón el excelso!

b

c

d

Esto, amigos míos, me parece muy bien dicho.
Pues verdaderamente debéis de tener algo
divino en vosotros si, no estando persuadidos de
que la injusticia sea preferible a la justicia, sois
empero capaces de defender de tal modo esa
tesis. Yo estoy seguro de que enrealidad no
opináis así, aunque tengo que deducirlo de
vuestro modo de ser en general, pues vuestras
palabras me harían desconfiar de vosotros y
cuanto más creo en vosotros, tanto más grande
es mi perplejidad ante lo que debo responder.
En efecto, no puedo acudir en defensa de la
justicia, pues me considero incapaz de tal cosa,
y la prueba es que no me habéis admitido lo
que dije a Trasímacocreyendo demostrar con
ello la superioridad de la justicia sobre la
injusticia; pero, por otra parte, no puedo
renunciar a defenderla, porque temo que sea
incluso una impiedad el callarse cuando en
presencia de uno se ataca a la justicia y no defenderla mientras queden alientos y voz para
hacerlo. Vale más, pues, ayudarle de la mejor
manera que pueda.
Entonces Glaucón y los otros me...
tracking img