La santa misa

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IMPRIMATUR He leído atentamente el folleto “La Santa Misa”, Testimonio de Catalina, Misionera laica del Corazón Eucarístico de Jesús, y no encuentro en él nada contrario a la Sagrada Escritura ni a la doctrina de la Iglesia; por el contrario, creo sinceramente que es un testimonio de sublime enseñanza sobre el misterio de la Santa Misa. Recomiendo vivamente su lectura y meditación asacerdotes y laicos para una mejor comprensión y vivencia del santo Sacrificio del Altar. San Vicente, 2 de marzo de 2004. Mons. José Barahona C. Obispo de San Vicente El Salvador, C.A.

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DEDICATORIA

A Su Santidad, Juan Pablo II,
Primer Apóstol de la Nueva Evangelización

De cuyo ejemplo los laicos recibimos fe, valor y piedad
Con inmensa gratitud y amor

A todos los sacerdotes:cordón umbilical de Dios con los hombres, que transmiten la gracia divina a través del perdón y de la Consagración Eucarística

Catalina

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Ellos dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan.” Jesús, les dijo: “Yo Soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed (...) (Jn 6, 35) Jesús contestó: En verdad les digo: si no comen la carne del Hijodel Hombre y no beben su sangre, no viven de verdad. El que come mi carne y bebe mi sangre, vive de vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día (Jn 6,53-54) “Mi carne es comida verdadera y mi sangre es bebida verdadera. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que vive me envió, y yo vivo por él, así, quien me come a mí tendrá de mí la vida (...)(Jn6,5557) (...) “El que coma de este pan vivirá para siempre” (...) (Jn 6, 58)

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TESTIMONIO DE CATALINA SOBRE LA SANTA MISA

En la maravillosa catequesis con la que el Señor y la Virgen María nos han ido instruyendo -en primer lugar enseñándonos la forma de rezar el Sto. Rosario, de orar con el corazón, de meditar y disfrutar de los momentos de encuentro con Dios y con nuestra Madre bendita; lamanera de confesarse bien- está la del conocimiento de lo que sucede en la Santa Misa y la forma de vivirla con el corazón. Este es el testimonio que debo y quiero dar al mundo entero, para mayor Gloria de Dios y para la salvación de todo aquel que quiera abrir su corazón al Señor. Para que muchas almas consagradas a Dios, reaviven el fuego del amor a Cristo, unas que son dueñas de las manos quetienen el poder de traerlo a la tierra para que sea nuestro alimento, las otras, para que pierdan la “costumbre rutinaria” de recibirlo y revivan el asombro del encuentro cotidiano con el amor. Para que mis hermanos y hermanas laicos del mundo entero vivan el mayor de los Milagros con el corazón: la celebración de la Santa Eucaristía. Era la vigilia del día de la Anunciación y los componentes delgrupo nuestro habíamos ido a confesarnos. Algunas de las señoras del grupo de oración no alcanzaron a hacerlo y dejaron su confesión para el día siguiente antes de la Santa Misa. Cuando llegué al día siguiente a la Iglesia un poco atrasada, el señor Arzobispo y los sacerdotes ya estaban saliendo al presbiterio. Dijo la Virgen con aquella voz tan suave y femenina que a una le endulza el alma:

7“Hoy es un día de aprendizaje para ti y quiero que prestes mucha atención, porque de lo que seas te stigo hoy, todo lo que vivas en este día, tendrás que participarlo a la humanidad”. Me quedé sobrecogida sin entender pero procurando estar muy atenta. Lo primero que percibí es que había un coro de voces muy hermosas que cantaban como si estuviesen lejos, a momentos se acercaba y luego se alejabala música como con el sonido del viento. El señor Arzobispo empezó la Santa Misa, y al llegar a la Oración Penitencial, dijo la Santísima Virgen: “Desde el fondo de tu corazón, pide perdón al Señor por todas tus culpas, por haberlo ofendido, así podrás participar dignamente de este privilegio que es asistir a la Santa Misa.” Seguramente que por una fracción de segundo pensé: “Pero si estoy en...
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