La santa muerte

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Universidad La Salle
Pensamiento y Comunicación
Profesora: Berta Guadalupe
Alumno: Hagg Quezada Alejandro Farid
Carrera: Administración de Empresas
Salón: 204
La Santa Muerte






Introducción
He decido realizar un estudio sobre los diferentes aspectos que conlleva la adoración de la Santísima Muerte un poco por curiosidad y u poco por ignorancia; a final de cuentas ambas secomplementan, pero solo la luz del conocimiento puede discernir cualquier sombra.
Por azares del destino, hace un par de días platiqué con la encargada del altar más famoso de la Santa Niña Blanca (como ella la llama), localizado en el barrio bravo de Tepito. De este lugar se han dicho muchas cosas: que es peligroso, que es la cuna de la delincuencia, que nadie te puede hacer nada por esos rumbosporque el culto a la Santa se lo los prohíbe, entre muchas otras leyendas urbanas. Lo cierto es que me sorprendió, o al menos mi vivencia fue un tanto asombrosa, y para comunicarla narraré paso a paso lo que ocurrió.
Un amigo me encargó que, a muy buen precio (barato, barato) le consiguiera dos o tres artículos especiales, por lo cual decidí ir al mercado popular de Tepito, donde es conocido que sepueden encontrar una gran cantidad de mercancías, algunas de dudosa procedencia, pero otras que ni en el más grandes de los almacenes hay ni de casualidad. Antes de ir al mercado decidí investigar en la red un poco acerca del lugar, las rutas, las calles y algunas recomendaciones; como es natural, en la red se encuentra una infinidad de artículos informativos, unos falsos, otros verdaderos y otrosmás que habría que ponerse a averiguar. Me llamó la atención el siguiente encabezado: Altar de Muerte, en deslumbrantes colores índigos y violetas. Al “abrir” los subtemas, me enteré de que en Tepito existe un altar dedicado a la Santa Muerte y que cada día 1º recibe a más de 5000 files. ¡Cinco mil por mes! Merece la pena, me dije, conocer el lugar.
Llegué aproximadamente a las 11 am, y aunqueestaba todavía lejos de lo que buscaba, ya el barrio me fue despertando más el interés. Después de una hora y cuarto de llenarme la vista con mil y un detalles, me dirigí a la Av. del Trabajo, para cruzarla y seguir unas cinco cuadras más adelante hasta llegar a la calle de Alfareros, donde, según internet, se ubicaba el santuario. Una vez ahí, después de una veintena de pasos, me percaté de que sobreesa calle están levantados dos altares: uno a la Virgen María y otro a San Judas Tadeo, más o menos bien cuidados, pero que de magníficos no tenían nada.
Cuando me di cuenta de que me estaba metiendo en la boca del lobo al profundizar más en aquella calle, decidí regresar sobre mis pasos; un tanto desanimado al no haber encontrado lo que iba a buscar y bastante espantado por los tipos que virondando la zona, estaba a punto de abandonar la aventura cuando, afortunadamente, o por designios del poder sobrenatural, no lo sé, giré la cabeza… y ahí… sobre la pared de un edificio algo viejo, descubrí el famoso altar (o tal vez él me descubrió a mí, tampoco puedo asegurar ni lo uno ni lo otro, pero en fin).
A simple vista, detrás de un cristal se observa una estatuilla de la Santa Parca detamaño humano, adornada con indumentaria femenina de un color morado y cabello largo. Junto al altar se encuentra un cuarto de lámina donde hay muchas veladoras de diversos colores.
Junto al altar hay una pequeña tienda donde se venden distintos artículos para el culto, desde pulseras, anillos, veladoras, hasta libros y objetos que no se sabe para qué fin están a la venta. Ahí le pregunté a unseñor por el encargado del altar y con una cara medio malhumorada dijo -¿De dónde vienes? – la pregunta la hizo en un tono medio agresivo, por lo que me espanté y contesté que de la colonia Tacubaya; él me miró de arriba abajo y dijo que lo esperara ahí.
Después de unos cuantos minutos salió una señora que se identificó con el nombre de Enriqueta Romero Romero, encargada del altar. Conversé y...
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