La segunda guerra mundial

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  • Publicado : 30 de agosto de 2010
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En cualquier caso, lo escalofriante es que millones y millones de alemanes si creyeron que el Führer era una suerte de enviado. Y era una creencia que se extendía no-solo entre el pueblo, sino igualmente entre los intelectuales y científicos, entre los ministros y correligionarios del partido: lo creyeron incluso, hasta muchos de sus adversarios políticos. En Berlín, una prestigiosa galería dearte exponía un enorme retrato de Hitler totalmente rodeado, como por un halo, de copias de una pintura de Cristo.
En la prensa se podían leer comentarios como el siguiente "Mientras hablaba (Hitler) se oía crujir el manto de Dios por el salón". Y a principios del otoño de 1936, se pudieron ver en Munich cuadros en los que se retrataba a Hitler vestido con la armadura de los caballeros del SantoGrial.
Lo cierto es que Hitler no se creía Dios, pero sí un predestinado suyo. Se veía como depositario de los secretos del Temple, llegados a sus manos por intercesión divina al haber sido elegido - tal era su firme convencimiento- para llevar a cabo una misión destinada a cambiar definitivamente el rumbo de la Humanidad.
E independientemente del rotundo y negativo veredicto que predomina en laHistoria actual, la figura de Hitler ha sido objeto de una propaganda tan torpe, al menos, como la que el mismo difundió contra los judíos. Y es que al limitarnos a ridiculizar al personaje, se nos ha escapado lo esencial de su personalidad y muchas cosas han quedado inexplicadas. Porque, ¿como un tipo aparentemente insignificante y sin estudios superiores fue capaz, en pocos años, de introducirseen los más altos niveles políticos, burlar a los líderes experimentados de las grandes potencias, convertir a millones de personas altamente civilizadas en enfervorizados seguidores y levantar el más poderoso aparato bélico del mundo consiguiendo ser obedecido hasta el final? Parece lógico pensar que además de creerse un avatar, todo esto solo se explica si Hitler fue un conocedor de los resortessecretos que son capaces de modificar la realidad hasta convertirla en el delirio adecuado a sus más íntimos y poderosos deseos.
Tras la fachada de los hechos históricos se esconden los hilos de una trama oculta que pocos de sus contemporáneos conocen. Y es preciso que el paso del tiempo y las sucesivas revelaciones ofrezcan unas perspectivas desde cuya altura pueda verse con nitidez lo queocultaba esa fachada.
Hoy, sin embargo, estamos en disposición de conocer todo aquello que de haber sabido el ingenuo pueblo alemán lo hubiera sumido en el mas gélido de los estupores: Hitler no era un semidiós, sino un personaje de tebeo que se había creído su propia historieta. Lo que sucede es que su creencia era tan inconmovible que la epopeya dibujada en las viñetas pudo llegar a hacerserealidad, sin duda mediante un acto de magia genuina. Y así fue como el mundo, fue llevado hacia la más espantosa de las tragedias. Mickey Mouse fabricando descontroladamente millones de escobas en la película Fantasía. Con la diferencia de que en la película del III Reich, no hubo un mago verdadero con suficiente poder como para detener a tiempo a la descontrolada mancia del aprendiz de brujo, y de lasecuela de millones de muertos que dejó a su paso.
Consejo contra la Esvástica
El único contemporáneo de Hitler que advirtió en toda su monstruosidad la magia negra como fuente de los asombrosos poderes de Hitler fue otro mago, injustamente vilipendiado, llamado Aleister Crowley, miembro de la sociedad secreta Alba Dorada (Golden Dawn), quien cuando fue juzgado por un tribunal inglés de justiciallegó a ser declarado por el juez "el hombre más perverso de Inglaterra". Pero la verdad es que Aleister Crowley conocía de sobra el paño que se cortaba. Y así se lo hizo saber en 1940 al entonces inseguro y confuso Winston Churchill, en un momento en que la posible invasión nazi de Inglaterra gravitaba como una espada de Damocles sobre la cabeza de todos los británicos. Y Churchill le creyó,...
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