La sexualidad: producto social

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La sexualidad: producto social

La sexualidad es un problema político, una herramienta para mantener el equilibrio del orden social, un instrumento de evitación de un conflicto descontrolado. Por ello se le somete desde las instituciones detentadoras de poder a una serie de normas que delimitan sus parámetros y refuerzan el equilibrio sistémico jerárquico. A través de estas normas, quefácilmente
terminan convertidas en leyes, se uniformiza lo desigual como medida de control del equilibrio, que utiliza tanto una violencia física como simbólica para hacer efectivo el sometimiento a esas normas que saturan nuestras vidas y se sitúan por encima de nosotros mismos, pudiendo llegar a hacernos sentir invisibles frente a un todo social definido desde el poder.

La sexualidad resulta ser elresultado del cruce de la naturaleza con la estructura social y responde, por tanto, a condiciones sociales determinados por un contexto.1

En un primer momento, nos puede parecer un asunto íntimo que concierne únicamente a la privacidad de cada individuo. Este parecer deriva de la idea de que la sexualidad responde a una fuerza natural, que va más allá de lo razonable, y que, por tanto, respondea algo casi instintivo que le otorga un carácter de impermeabilidad al cambio. En torno a esta idea, desde el poder, entendido como todo aquello que otorga legitimi dad (la religión, la medicina, el matrimonio, etc), entendida como toda institución con influencia, se han venido, a lo largo de la historia, construyendo diversos discursos en torno al mismo eje de carácter cerrado centrado en lasexualidad únicamente como medio de reproducción. Es decir, discursos que han situado la reproducción como fin último de toda práctica sexual, situando fuera de “lo normal” a toda práctica que no respetara este objetivo.

Frente a esta postura, lo cierto es que la sexualidad de los seres humanos se va construyendo mediante pautas sociales y culturales cada vez más alejadas de la reproducción, esdecir, hoy en día la mayoría de las prácticas sexuales humanas no tienen como objetivo la descendencia. Por tanto, resulta evidente que la naturaleza no determina la conducta sexual.. Sin embargo, las concepciones universalistas y totalizadoras sobre sexualidad, basadas en un discurso biológico, han llevado a enraizar en nuestra cultura concepciones erróneas que nos impiden o retrasan elcuestionamiento de ésta. El retraso de este cuestionamiento no es más que una forma de no alterar el equilibrio, de forma que, las dudas o contradicciones se permiten cuando las fronteras del orden social se llenan de poros al necesitar reajustes por el cambio de intereses.

Desde el poder se utiliza la sexualidad como instrumento de gestión demográfica y de mantenimiento del orden social. Debe gestionarlos recursos existentes y el reparto de los mismos para controlar los desajustes y mantener el equilibrio.

La sexualidad no puede ser recluida a lo privado, ya que responde a prácticas institucionalizadas específicas que la convierten en un asunto social.

Las prácticas sexuales son prácticas sociales en el momento en que son reguladas desde la cultura y la estructura. Por tanto, el recluirlasa lo privado, lejos de ser respeto, es disfrazarlas bajo una máscara que se impone desde quienes dirigen la estructura social. Es hacerlas invisibles.

El sexo es una actividad social y las conductas sexuales son conductas sociales (obligaciones, normas, reglas, prohibiciones, pactos entre grupos, etc.).

Hoy en día, occidente se encuentra inmerso en un sistema neocapitalista cuyo desarrollose basa en el consumismo, un consumismo casi impulsivo que domina todos los ámbitos sociales, incluido el ámbito de la sexualidad.

Un consumismo que se construye a partir del deseo y cuyo fin último es el
sentimiento de placer que arrastra la consecución del mismo. El consumismo llevado al extremo sitúa ese placer por encima de la necesidad.

Según Óscar Guasch y Raquel Osborne, en...
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