La tesis de nancy

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Ramón J. Sender

La tesis de Nancy

Edición Magisterio Español S.A.
INDICE

NOTA PREVIA

CARTA I
Nancy descubre Sevilla .

CARTA II
Nancy entra en el mundo gitano

CARTA III
Nancy y la aventura del cine
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CARTA IV
Las excursiones de Nancy y la tertulia del café.
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CARTA V
Nancy y la venadita habladora

CARTA VI
Nancy y el abejorrito rubio

CARTA VII
Elpatio, la rivalidad y el pozo encantado

CARTA VIII
Nancy y la flor

CARTA IX
Velorio en Los Gazules

CARTA X
El acabóse en Los Gazules

Ramón J. Sender nació en 1901, en Chalamera (Huesca). Su labor como novelista durante la pre-guerra española le aseguró ya entonces un puesto eminente entre los cultivadores del género. Des-de la publicación de su novela «Imán» (1930), sobre lacampaña de Marruecos, Sender irrumpió con firmeza en las letras españolas, cerrando esa primera etapa con «Mr. Witt en el cantón», libro por el que recibió, en 1935, el Premio Nacional de Literatura.
Después de la Guerra Civil, Sender abandonó España y se estableció en los Estados Unidos, donde murió (16-1-82). En el destierro, su obra ha aumentado extraordinariamente. La induda-ble vena novelísticadel escritor aragonés le ha capacitado para enfrentarse con temas y ambien-tes diversos que forman una larga serie de títu-los —«Mexicayotl» (1940), «Crónica del Alba» y «Epitalamio al Prieto Trinidad» (1942), «El rey y la reina (1947), «Réquiem por un campesino español» (1960), «La aventura equinoccial de Lope de Aguirre» (1967), entre otros—, en los que se ofrece un cuadro lo suficientementeam-plio para acercarse a su producción y encontrar en ella los datos necesarios a la hora de aventu-rar un juicio valorativo.

No siempre resulta fácil enjuiciar la obra de un autor cuando a éste le ronda el fantasma del mito. Tal es el peligro que puede acechar al no-velista Sender. Una concreta circunstancia his-tórica y un momento como el que en la actuali-dad pasa por el mundo pueden deformar,desde ángulos de visión extraliterarios, el verdadero sentido de una labor literaria. El panegírico y la detracción tienen cabida dentro de esa clase de crítica que a veces no tanto se nutre de tex-tos como de pretextos, y que se entretiene en la arriesgada alquimia de trocar las letras en armas y las armas en letras.
Se escribe, eso es cierto, con intención. Esa in-tención, en el artista, va pordebajo de su arte. Si no, el artista se convierte en predicador o en político. En primer lugar, el crítico de arte debe hablar acerca del arte. Y es luego su misión diagnosticar sobre las intenciones que se manifiestan en lo que lee. Sin invocaciones excesivas a lo que es ajeno a la cuestión.
La obra de Sender, que durante mucho tiempo ha sido dada al público a través de editoriales suramericanas,está ya traducida a casi todos los idiomas. Su éxito literario se justifica con creces si se tienen en cuenta dos virtudes presentes en el autor: una prosa clara y correcta y, sobre to-do, una espléndida capacidad de fabulación. Sen-der fabula, «inventa», dialoga. Sus novelas son novelas en las que pasan cosas. La acción es siempre la encargada de soportar el peso de lo que Sender quierecomunicarnos, y no a la inver-sa, como en ocasiones sucede en los intentos no siempre felices de la narrativa moderna, donde frecuentemente la novela-estilo, la novela-ensayo y la novela-experimento parecen ser los únicos posibles terrenos de cultivo. En este sentido, Ra-món Sender es, si se quiere, un novelista tradi-cional. Su modo de hacer, aunque personal y pro-pio, entronca con el de losrepresentantes más significativos del realismo español, del que Sen-der es hoy en día indiscutible heredero. Pero la realidad con la que se enfrenta el escritor arago-nés no es exclusiva y monocorde, sino multifor-me y diversa. Ese pluralismo temático siempre es un riesgo. Sender ha logrado evitar el naufra-gio, ese naufragio que en literatura llega por las vías del mimetismo y la superficialidad. A veces...
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