La tradición de la ruptura de octavio paz

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  • Publicado : 6 de diciembre de 2009
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Introducción. La ruptura de los arquetipos históricos en nuestra época.

Según el poeta Octavio Paz (México 1914-1998), nuestra singular sociedad actual ha inventado la expresión de la tradición moderna como un signo de búsqueda de fundamento en el cambio, y ya no en el pasado o algún principio inmóvil.

En la división tripartita del tiempo, para las sociedades primitivas el arquetipotemporal que modela el presente y el futuro es el pasado inmemorial, que emana y confluye en el presente, haciéndose la única actualidad valedera. El rito lo trae siempre a la memoria y evita la intromisión del cambio. La permanencia se refleja en las normas sociales. El tiempo suprime la variación y al recrearse y repetirse, este tiempo se transforma en presente. Lo que se vislumbre que suceda no causaincertidumbre, es aquello que fue y que debe seguir siendo. La norma ajusta la acción y lo que se busca es la inmutabilidad de un tiempo eterno, un tiempo sin tiempo, situado en los orígenes, para imitarlo eternamente. Las sociedades primitivas imaginaban un más allá, al que querían aproximarse permanentemente, concibiéndolo como un tiempo en reposo que ya no cambia porque ha dejado de fluir, oque fluye interminablemente, pero que siempre guarda celosamente el principio de identidad. La historia es caída, traición y distancia del tiempo perfecto. El tiempo pasado debe animarse, ser, nacer, crecer y morir para renacer. La recurrencia elimina la muerte como absoluta desaparición. Al contrario, la historia se presenta como una decadencia mortal. El único modo de escapar de ello es el eternociclo. La renovación no significa innovación, sino la seguridad de que al final del ciclo, lo único que espera es el pasado original. Así, futuro y pasado se fusionan.

Los cristianos también contemplan una eternidad, pero la vuelta a aquel paraíso perdido la sitúan al final de los finales, cuando tras el juicio apocalíptico cada hombre y mujer se haga uno con la divinidad, admirando el rostroiluminado de su creador. El tiempo en que apareció tal revelación rezumaba el temor del fin de los tiempos, de ahí que el número de quienes se acurrucaron bajo sus alas protectoras fuera grande, pues ofrecía una respuesta individual a la propia muerte. Frente a una solución pagana de un tiempo circular infinito e impersonal, el cristianismo se ofrecía como un ciclo temporal finito y personal. Alfinal, y por esos incomprensibles designios que sólo la divinidad conoce, el tiempo de abominación y pecado desenfrenado -así como de sus hijos, el sufrimiento y la culpa- tiene su desenlace en el fin de los tiempos, en la muerte de la muerte misma. La tregua ofrecida a la decadencia por el eterno retorno tenía su contrapartida en el premio o la condena final, donde una presencia iba a estaresperando a cada uno de los seres humanos que existen y que alguna vez existieron. Lo central no es el cosmos del mundo, su orden, sino que el cosmos individual que se alcanza al final. Al llegar a la unión divina, la idea de un re-comienzo se hace absurda para los cristianos: el tiempo es irreversible.

Antes del cristianismo, en culturas occidentales, chinas y mesoamericanas, se simbolizaba la edaddichosa con signos áureos y de jade, representando el tiempo condensado o el renacimiento desde la putrefacción, el pasado que regresa y en que se conjuga todo el tiempo en un instante. Los accidentes y aparentes sucesos únicos pierden su sorpresa, y se conciben como momentos inexorables. Citando a Milan Kundera (1984) “el mito del eterno retorno viene a decir, por negationem, que una vida quedesaparece de una vez para siempre, que no retorna, es como una sombra, carece de peso, está muerta de antemano y, si ha sido horrorosa, bella, elevada, ese horror, esa elevación o esa belleza nada significan (...) la idea del eterno retorno significa cierta perspectiva desde la cual las cosas aparecen de un modo distinto a como las conocemos: aparecen sin la circunstancia atenuante de su fugacidad....
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