La troya homérica

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LA TROYA HOMÉRICA: DE SCHLIEMANN A KORFMANN
Comunicación efectuada por el Académico Titular Dr. Hugo Francisco Bauzá en la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, en la sesión plenaria del 26 de octubre de 2009

Síntesis Las excavaciones de H. Schliemann en Hissarlik (Turquía), entre 1870 y 1890, probaron la existencia histórica de la Troya descrita por Homero. El reciente hallazgodel arqueólogo M. Korfmann de una importante muralla que rodeaba a esa antigua ciudad corrobora las ideas de Schliemann y otorga fundamento histórico a muchas circunstancias narradas por Homero. Abstract H. Schliemann’s excavations in Hissarik (Turkey) between 1870 and 1890 confirmed the historical existence of Troy, described by Homer. The recent finding by the archaeologist M. Korfmann of animportant wall which surrounded that antique city, ratified Schliemann’s ideas and gives a historical basis to many circumstances narrated by Homer.

1. Heinrich Schliemann Heinrich Schliemann (18221890) se presenta como un caso notable y singularísimo en la historia de la cultura occidental: pese a proceder de orígenes muy humildes pasó a ser, sin embargo, una de las personas más acaudaladas deEuropa en el siglo XIX; también, de un niñez y juventud opacadas por la miseria y la falta de una formación cultural ordenada y sistemática, debido a una inteligencia privilegiada y a su tesón –especialmente a su tesón–, se convirtió en un políglota de nota ya que llegó a dominar numerosas lenguas, no me refiero sólo a las que forman parte del tronco latino sino, amén de su alemán natal, conoció entre245

Heinrich Schliemann

otras, el griego clásico y el moderno, el turco, el ruso y hasta un manejo nada despreciable del árabe, según propias declaraciones y testimonios de quienes lo trataron; más aún, merced a sus descubrimientos en Troya, Micenas, Orcómeno y Tirinto llegó a ser una de las personalidades más célebres del siglo XIX. En páginas autobiográficas Schliemann recuerda que enla Navidad de 1829, cuando sólo contaba con siete años, su padre le obsequió la Weltgeschichte für Kinder de Georg Ludwig Jerrer, en una edición ilustrada con grabados; uno de ellos representaba la figura de Eneas llevando a Anquises, su progenitor, sobre sus hombros y a Ascanio, su hijo, de la mano; el grupo salía por la puerta Escea en momentos en que la ciudad comenzaba a ser presa de lasllamas. El pequeño Heinrich pidió datos a su padre sobre esa imagen y éste se limitó a referirle que se trataba de una fantasía urdida por Homero en composiciones célebres, mas el niño intuyó que esa escena debía tener una base histórica. De ahí nació su firme propósito de develar el misterio de la antigua Troya como meta de su vida. Años más tarde, la intuición y tenacidad de este comerciante devenidoarqueólogo por pasión a los textos homéricos y a su obsesión por demostrar el trasfondo histórico de esas epopeyas hicieron que pudiera localizar en la llanura de Hissarlik (Turquía) el sitio donde otrora estuviera emplazada Ilión –i. e., Troya–, pero sus hallazgos arqueológicos no se redujeron sólo a esa región del Asia Menor, sino que excavó en lo que en la antigüedad fueron importantes sitiosde la Hélade. Lo hizo también en Ítaca, la legendaria isla de Odiseo, en la Micenas ‘‘rica en oro’’ –según la denomina Homero–, en 1874, en Orcómeno, en 1880, o, entre otros sitios de la antigüedad clásica, en Tirinto, en 1884, obteniendo siempre resultados sorprendentes1. Sobre la importancia y significación de sus hallazgos, S. Moscati explica que sin ninguna duda, a ‘‘Schliemann debemos lademostración del fundamento histórico de tradiciones que la ciencia de su tiempo relegaba al mundo de la pura fantasía’’2. Schliemann, como he destacado, no era arqueólogo de profesión; además, en esa época, esa ciencia aún no contaba con la metodología, medios y conocimientos que hoy son moneda corriente a la hora de emprender labores de campo. Su forma de trabajo era muy rudimen1 De todas esas...
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