La vida es bella

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TIRSO DE MOLINA.
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ARTÍCULO I.

EsTE

injenioso poeta, tan a m e n o c o m o fecundo, floreció en el p r i m e r tercio del si­ g l o X V I I ; y considerado c o m o autor c ó m i c o , s i r v e de tránsito desde el d r a m a de L o p e de V e g a , todavía desordenado en cuanto á la dirección de la fábula y de los inciden­ tes, á la comedia mas bienconducida y mas artificiosa de Calderón. En efecto, es difícil encontrar en el padre y fundador del teatro español una sola pieza cuya acción esté bien seguida. E l dijo q u e había hecho seis; y los aficionados al arte dramático se dan de calabazas para a v e r i g u a r cuales son. A la v e r d a d , L o p e agotó las combinaciones t e a ­ trales, y en esta parte casi no dejó á sus succesores mas qu e el m é r i t o de i m i t a r ; pero rara v e z cuidó de q u e sus incidentes fuesen hijos naturales d é l a fábula; solo se afanaba p o r producir efecto; y no conoció el principio dramático de q u e los medios deben estar en p r o p o r c i ó n con los fines. T i r s o de M o l i n a , aunque en muchas de sus c o m e d i a s , señaladamente en las históri­ cas, guia la fábula tan mal, y áveces p e o r q u e L o p e de V e g a , tiene sin e m b a r g o no p o ­ cas, en q u e se reconoce mas artificio y c o r r e c c i ó n . Celos con celos se cur an, r uebas de P amor y amistad. Po el sótano y el tor no, Ama por sefias, La celosa de sí misma, Los balco­ r r nes de Madrid, El celoso prudente y algunas otras, tienen y a un v e r d a d e r o plan dramáti­ c o , y una acción bienconcebida y distribuida, sino con la perfección á q u e l l e g ó después Calderón, á l o menos con la suficiente v e r o s i m i l i t u d m o r a l para q u e se fije la atención con placer en la descripción festiva y m a l i g n a de los caracteres, y en las gracias de la elocución, que son las dotes q u e m a s se distinguen en este poeta. En efecto, colocado T i r s o entre los dos grandes colososde nuestra escena, apenas habría m e m o r i a de él, si no se hubiese distinguido p o r su dicción, indefinible y esclusi­ vainente suya, y por la descripción del a m o r bajo un aspecto, hasta c i e r t o p u n t o ideal. N i n g ú n poeta ha tenido tanto e m p e ñ o en describir los lazos amorosos q u e el sexo d é ­ b i l suele tender al fuerte para cojerle en sus redes y esclavizarle; p e r oese e m p e ñ o l e hace frecuentemente traspasar los límites del p u d o r y de la decencia, c o n v e r t i r los sen­ timientos morales de la ternura en un m e r o c o m e r c i o de vanidad y disolución, quitarle al a m o r su venda, y esponerle desnudo, pero sin v e r g ü e n z a , al l u d r i b i o d e l v u l g o m a ­ licioso y poco d e l i c a d o . . ¿Qué especie de sociedad habiafrecuentado T i r s o de M olina? p o r q u e la de su t i e m ­ po no ora ciertamente l a q u e él d e s c r i b i ó . A la v e r d a d no creemos q u e fuesen purísi­ mas las costumbres de la corte en los reinados de F e l i p e I I I y de F e l i p e I V ; p e r o á l o menos, habia pudor y altivez en e l b e l l o s e x o ; y no era el uso general q u e los m a t r i ­ monios se consumasen antesde su celebración, c o m o sucede en muchos de los dramas d e este p o e t a . Si los amantes no eran mas fieles, constantes y decididos q u e ahora, por lo menos la fidelidad era mirada c o m o una v i r t u d y no c o m o una preocupación; y la constancia c o m o un m é r i t o , y no c o m o una r i d i c u l e z . P r u e b a incontestable de q u e nuestro autor exajeró los retratos q u e l e pl u g o hacer de la liviandad m u j e r i l , y de q u e no describió el espíritu de la sociedad culta de su t i e m ­ p o , es v e r q u e apenas se presentó Calderón en la escena con sus damas, tan amantes c o ­ m o las de L o p e , p e r o mas altivas y p u n d o n o r o s a s , avasalló aM eatro y al a u d i t o r i o , y con­ denó al o l v i d o , apesar de su elegancia, las malignas...
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