La vida feliz san agustin de hipona

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CAPÍTULO III
Quién posee a Dios, siendo feliz.-Dos modos de llamar al espírituImpuro
17. Al día siguiente, también después de comer, pero un poco más tarde que el anterior, nos reunimos y sentamos todos en el mismo lugar. -Tarde habéis venido al banquete-les dije yo-, lo cual creo se debe no a una indigestión, sino a la seguridad que tenéis de que serán escasos los manjares; por lo cual me haparecido que no debíamos entrar tan pronto en la materia, pues tan luego pensáis acabar. No hay que creer que quedaron muchas sobras, cuando no hubo abundancia de platos, en el día mismo de la solemnidad. Y todo tiene sus ventajas. Qué se os ha preparado, ni yo mismo puedo decirlo. Pero hay quien ofrece a todos la copia de sus alimentos, mayormente los especiales de que aquí tratamos. Si biennosotros nos abstenemos de tomarlos o por debilidad, o por estar ahítos, o por la ocupación, pues ayer piadosa y firmemente convinimos en que Dios, permaneciendo en nosotros, hace bienaventurados a los hombres que lo poseen. Habiendo ya probado razonadamente que es bienaventurado el que tiene a Dios (sin rehusar ninguno de vosotros esta verdad), se propuso la cuestión: ¿quién os parece que posee aDios? Tres definiciones o pareceres se dieron acerca de este punto, si la memoria me es fiel. Según algunos, tiene a Dios el que cumple su voluntad; según otros, el que vive bien goza de esa prerrogativa. Plúgoles a los demás decir que Dios habita en los corazones puros.
18. Pero quizá todos con diversas palabras dijisteis lo mismo. Pues si consideramos las dos primeras definiciones, el que vivebien hace la voluntad divina y quien cumple lo que El quiere vive bien. Vivir bien es hacer lo que a Dios agrada, ¿no estáis conformes? Asintieron todos. -Vamos a considerar más despacio la tercera forma de expresión, porque en los ritos santísimos de los divinos misterios el espíritu impuro se designa de dos modos, según entiendo. El primero es cuando extrínsecamente invade el alma y conturba lossentidos, imprimiendo en los hombres un estado de frenesí o de furor, y para expulsarlo, los sacerdotes imponen las manos o exorcizan, es decir, lo conjuran con divino poder que salga de allí. En otro sentido, se llama espíritu inmundo toda alma impura o inquinada con vicios o errores. Así que ahora te pregunto a ti, niño, que tal vez proferiste esta sentencia con un espíritu más cándido y puro,¿quién te parece que no tiene el espíritu impuro? ¿El que no es poseso del demonio, que causa perturbaciones mentales en loshombres, o el que purificó el alma de todos sus vicios y pecados? -El que vive castamente está libre del espíritu inmundo-respondió el interpelado. -Pero ¿a quién llamas casto? ¿Al que nada peca o al que se abstiene del ilícito comercio carnal? -¿Cómo puede ser casto-respondió-elque sólo se abstiene de ilícito comercio carnal y con los demás pecados trae manchada su alma? Aquel es verdaderamente casto que trae los ojos fijos en Dios y vive consagrado a El. Plúgome insertar estas palabras tal como fueron dichas por el niño, y proseguí: -Luego el casto es necesario que viva bien, y el que vive bien necesariamente ha de ser casto; ¿ no te parece? Asintió con los demás. -Lastres sentencias, pues, coinciden en una.
19. Yo os pregunto ahora si Dios quiere que lo busque el hombre. Convinieron todos en ello. -Otra pregunta: el que busca a Dios, ¿hace una vida contraria a la virtud? -De ningún modo-respondieron. -Tercera pregunta: ¿el espíritu inmundo, puede buscar a Dios? Contestaron negativamente todos, menos Navigio, que al fin hizo coro con ellos. -Si, pues, el quebusca a Dios cumple su voluntad, y vive bien, y carece del espíritu inmundo; y por otra parte, el que busca a Dios no lo posee todavía, luego ni todo el que vive bien cumple su voluntad ni el que carece del espíritu impuro ha de decirse que posee a Dios. Aquí, ante la sorpresa de una consecuencia deducida de sus mismas concesiones, riéronse todos, y la madre, la cual, por estar desatenta, me...
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