Lagrimas doradas de sirena

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  • Publicado : 9 de febrero de 2012
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Lágrimas doradas de Sirena

Hubiera preferido dar su corazón en sacrificio, aunque la última imagen que percibieran sus ojos antes de cerrarse a la muerte, fuera su corazón latiente y su cuerpo bañado en sangre tibia, tiñendo de rojo el suelo sagrado de la selva ajena. La ausencia del cacique Sipa era como un puñal de dolor intenso que le cortaba la respiración. Nisiquiera el premio de los dioses podría devolverle la paz que solo encontraba al mirarse en los ojos de su amor terrestre.
Lagrimas de oro fueron inútil consuelo de los dioses para esta sirena encantada que noche a noche miraba el reflejo de la luna sobre la laguna de Guatavita. Ella esperaba que el astro plateado dibujara con susurros en el viento, el regreso de su cacique, pero sentía que su piel sequemaba de desesperación ante la quietud de las nubes y la indiferencia del firmamento.
Podía respirar sólo mientras viajaba entre recuerdos de un pasado en el que contemplaba la silueta del cacique Sipa. Al divisar tímidamente su presencia en la orilla a través las aguas cristalinas, calmaba por segundos la impotencia ante lo prohibido del amor con un humano. Se elevaba reviviendo en su menteel momento en el que tras librar más de 14 batallas a muerte con las vertiginosas corrientes de la laguna, pudo emerger a suelo seco y probar de la tierra el sabor de la libertad que le devolvería la calma. Así lograba hacer menos cruel la espera, y cuando por un descuido volvía de golpe a la repudiada realidad, se enredaba rápidamente entre fantasías y sueños para sentirse viva.
Las lágrimasde metal derramadas, materializaban sus demonios y más profundos anhelos; fue así como el correr de su llanto pronto la rodeo de innumerables figuras, como si su imaginación hubiera sido extraída y moldeada por los más delicados artesanos del oro.
Consumida por la ansiedad de la espera y la invasión de la nostalgia de lo q nunca tuvo, pero que sentía tan propio como para que tal ausenciaderritiera sus huesos, temía por su destino y perdía la esperanza de un final feliz. Creía en el castigo de las aguas de las que escapó, pero se refugiaba en la fuerza protectora de los dioses de la tierra que en muestra de su apoyo hacían que sus lágrimas se convirtieran en metal precioso.
Al sentirse olvidada por quien nunca la conoció, y que a la vez le pertenecía por estar presente en sus sueños,decidió dejase vencer por el destino obligado y curso implacable de la naturaleza, que gritaba con resolución, que ella era del agua. Con los ojos enfermos de llorar oro, buscó las piezas más pesadas a las que su llanto había dado origen y las amarró a sus caderas. Se arrastró con sus codos, entre hojas secas y salamandras hasta la orilla de la laguna, y por último ató sus manos con serpientes deoro para nunca poder ayudarse a salir de nuevo a la superficie. Tras cerrar sus ojos, se impulsó y se dejó caer al vacío refrescante que la condujo a su morada, de donde tal vez nunca debió salir, o de donde salió para transgredir los límites ciegos de lo imposible, y probar su resistencia ante el dolor para hacerse más fuerte.
La luz del sol trajo consigo al Cacique Sipa de vuelta. Su semblantecansado y mirada triste evidenciaban su travesía infructuosa. Con su alma derrotada, ahogada en un llanto desgarrador pero silencioso, le contó a los arboles su pena: noche a noche había estado en los sueños de una sirena, sin poder hallarla al despertar. No dudaba de que los sueños, sueños eran, pero en la lluvia había sentido la certeza de su existencia, así que había recorrido con su red lossiete mares para convencerse al final, que tristemente nunca la encontraría. Su ignorancia terrenal lo había cegado. Pudo sentirlo al respirar la brisa que venía de la laguna.
Era muy tarde ya, quizás debió cruzar con mayor velocidad todos los mares para llegar antes y encontrar a quien lo esperaba con desespero, sin saber que él la buscaba. La sirena que robaba su ser en sueños, estaba ya en...
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