Las cenizas de angela

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“Las cenizas de Angela¡ Carlos José Restrepo” McCourt, Frank (1997)

A los sesenta y seis años Frank McCourt, en su libro , Las cenizas de Ángela, en el que narra su infancia y adolescencia en Irlanda donde tuvo que lidiar con la pobreza y la enfermedad.

    Frank McCourt nació en Nueva York en 1930. A los tres y medio años fue llevado a Limerick, Irlanda, donde entró a la escuelaprimaria hasta los trece años. Trabajó en varios oficios y a los diecinueve viajó a EE.UU. A los veinte lo reclutó el Ejército Norteamericano y pasó dos años en Alemania. A su regreso trabajó en muelles y bodegas, e inició estudios en la Universidad de Nueva York y se graduó en 1957. En marzo de 1958 comenzó a enseñar y trabajó en varios colegios. Hizo estudios de posgrado por las noches y en vacaciones.    Tiene una hija de 25 años, una nieta de tres. Está casado (por tercera vez).
MIS PADRES deberian haberse quedado en Nueva York, donde se conocieron y casaron y donde yo nací. En cambio, regresaron a Ir· landa cuando yo tenía cuatro años, mi hermano Malachy, tres, los mellizos, Oliver y Eugene, escasamente uno, y mi hermana, Margaret, ya estaba muerta y enterrada.
Cuando rememoro mi niñezme pregunto cómo sobreviví. Fue, claro, una infancia miserable: la infancia feliz difícilmente vale la pena para nadie. Peor que la infancia miserable común es la infancia miserable irlandesa, y peor aún es la infancia miserable católica irlandesa.
La gente en todas partes se jacta o se queja de los infortunios de sus primeros años, pero nada se puede comparar con la versión irlandesa: lapobreza; el padre alcohólico, locuaz e inestable, la piadosa y derrotada madre gimiendo junto al fuego; sacerdotes pomposos; maestros abusivos; los ingleses y las cosas terribles que nos hicieron durante ochocientos largos años.
Y sobre todo: vivíamos mojados.
Mar adentro en el océano Atlántico se formaban grandes cortinas de agua que se iban deslizando río Shannon arriba para instalarsedefinitivamente en Limerick. La lluvia empapaba la ciudad desde la fiesta de la Circuncisión hasta la víspera de Año Nuevo. Generaba una cacofonía de toses secas, estertores bronquiales, resuellos asmáticos y graznidos tísicos. Convertía las narices en fuentes, los pulmones en esponjas bacterianas. Suscitaba curas en abundancia: para aliviar el catarro se hervían cebollas en leche ennegrecida con pimienta;para las vías congestionadas se hacía un emplasto de harina hervida con ortigas, se envolvía en un trapo y se aplicaba, chirriando de calor, en el pecho.
De octubre a abril las paredes de Limerick brillaban de hume

dad. La ropa nunca se secaba: los trajes de paño y los abrigos de lana alojaban seres vivos ya veces pelechaban en ellos misteriosas vegetaciones. En las tabernas el vapor brotabade los cuerpos y las ropas mojadas y se inhalaba junto con el humo de pipas y cigarrillos diluido en el rancio vaho de los regueros de whisky y de cerveza y mezclado con el olor a orines que flotaba desde los retretes exteriores donde más de uno vomitaba el salario semanal.
La lluvia nos hada entrar a la iglesia: nuestro refugio, nuestra fuerza, nuestro único sitio seco. En misas, bendiciones ynovenas nos hacinábamos en grandes racimos húmedos arrullados por el zumbido monótono del cura mientras el vapor volvía a brotar de nuestra ropa para mezclarse con la dulzura del incienso, las flores y las velas,
Limerick tenía fama por su piedad, pero sabíamos que era sólo la lluvia,
Mi padre, Malachy McCourt, nació en una granja en Toome, condado deAntrim. Como su padre antes que él, se criósalvaje, en líos con los ingleses, o los irlandeses, o ambos. Peleó junto al antiguo IRA y por algún acto temerario acabó siendo un fugitivo con un pnxio por su cabeza.
I)e niño miraba a mi padre, la calvicie incipiente, los dientes mellados, y me preguntaba cómo era que alguien daría dinero por ulla cabeza así. Cuando tenía trece años, la madre de mi padre me contó un secreto: a tu pobre...
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