Las cenizas de angela

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Las cenizas
de Ángela

Frank McCourt

Traducción de Carlos José Restrepo

Grupo Editorial Norma S.A.

Buenos Aires, 1998

A los sesenta y seis años Frank McCourt, un profesor retirado de colegio, tiene que lidiar con la riqueza y el éxito gracias a las millonarias ventas de su primer libro, Las cenizas de Ángela, en el que narra su infancia y adolescencia en Irlanda donde tuvo quelidiar con la pobreza y la enfermedad.

Frank McCourt nació en Nueva York en 1930. A los tres y medio años fue llevado a Limerick, Irlanda, donde entró a la escuela primaria hasta los trece años. Trabajó en varios oficios y a los diecinueve viajó a EE.UU. A los veinte lo reclutó el Ejército Norteamericano y pasó dos años en Alemania. A su regreso trabajó en muelles y bodegas, e inicióestudios en la Universidad de Nueva York y se graduó en 1957. En marzo de 1958 comenzó a enseñar y trabajó en varios colegios. Hizo estudios de posgrado por las noches y en vacaciones.
Tiene una hija de 25 años, una nieta de tres. Está casado (por tercera vez).

ESTE LIBRO ESTÁ DEDICADO A MIS HERMANOS, MALACHY, MICHAEL, ALPHONSUS.
APRENDO DE USTEDES, LOS ADMIRO, LOS AMO.

AGRADECIMIENTOSÉste es un pequeño himno en exaltación de las mujeres.
R'lene Dahlberg alimentó los rescoldos.
Lisa Schwarzbaun leyó las primeras páginas y me animó.
Mary Breasted Smyth, una elegante novelista, leyó el primer tercio del manuscrito y lo pasó a Molly Fiedrich, quien pensó que Nan Graham, editor en jefe de Scribner, sería la persona idónea para poner el libro en el camino.
YMolly tenía razón.
Mi hija, Maggie, me ha enseñado cómo la vida puede ser una gran aventura, a la vez que exquisitos momentos con mi nieta, Chiara, me han ayudado a rememorar la fascinación de un niño. Mi esposa, Ellen, me escuchó mientras le leía y me vitoreó hasta la última página.
Soy un bendito entre los hombres.
ÍNDICE

I 5
II 6
III 6
IV 6V 6
VI 6
VII 6
VIII 6
IX 6
X 6
XI 6
XII 6
XIII 6
XIV 6
XV 6
XVI 6
XVII 6
XVIII 6
XIX 6
TEXTO DE CONTRATAPA 6

I

Mis padres deberían haberse quedado en Nueva York, donde se conocieron y casaron y donde yo nací. En cambio,regresaron a Irlanda cuando yo tenía cuatro años, mi hermano Malachy, tres, los mellizos, Oliver y Eugene, escasamente uno, y mi hermana, Margaret, ya estaba muerta y enterrada.
Cuando rememoro mi niñez me pregunto cómo sobreviví. Fue, claro, una infancia miserable: la infancia feliz difícilmente vale la pena para nadie. Peor que la infancia miserable común es la infancia miserable irlandesa, ypeor aún es la infancia miserable católica irlandesa.
La gente en todas partes se jacta o se queja de los infortunios de sus primeros años, pero nada se puede comparar con la versión irlandesa: la pobreza; el padre alcohólico, locuaz e inestable, la piadosa y derrotada madre gimiendo junto al fuego; sacerdotes pomposos; maestros abusivos; los ingleses y las cosas terribles que nos hicierondurante ochocientos largos años.
Y sobre todo: vivíamos mojados.
Mar adentro en el océano Atlántico se formaban grandes cortinas de agua que se iban deslizando río Shannon arriba para instalarse definitivamente en Limerick. La lluvia empapaba la ciudad desde la fiesta de la Circuncisión hasta la víspera de Año Nuevo. Generaba una cacofonía de toses secas, estertores bronquiales, resuellosasmáticos y graznidos tísicos. Convertía las narices en fuentes, los pulmones en esponjas bacterianas. Suscitaba curas en abundancia: para aliviar el catarro se hervían cebollas en leche ennegrecida con pimienta; para las vías congestionadas se hacía un emplasto de harina hervida con ortigas, se envolvía en un trapo y se aplicaba, chirriando de calor, en el pecho.
De octubre a abril las...
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